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Crónicas de Nasca: Adán Montoya

Summary rating: 4 stars 4 Puntuación
Review by : peruana
Visitas : 82  palabras: 900   Publicado el: marzo 08, 2008
Adán Montoya me cuenta que lo que actualmente es la casa parroquial, era una ladrillera vieja, y lo que fuera el hospital –enfrente-, era un enorme corralón donde encerraban los animales por daño; y que también se utilizaba el corralón como plaza de toros; allí actuaba como banderillero en las corridas el famoso torero español Miguelete, suegro de Miguel Pazos, aquel que puso con apuro un par de banderillas en las ancas del toro, exclamando ante el reproche del público: -Coño, todo es toro. Murió trágicamente al suicidarse en ica arrojándose del segundo piso del un hotel central en Ica. (¿Cómo se llamaba su mujer? ¿Fue Rosa Aguirre?). La casa parroquial era de Tiburcio Rojas, ¿en qué año?... Tiburcio tenía siete años cuando el cura Chávez tiraba la sotana ¡y, a bailar, se ha dicho! Su mujer era Mercedes Zambrano, mamá de Absalón Valle y de una chica hija igualmente de Eladio Valle (preguntar en Lima a Arístides Helera, hermano de Nela, mamá de Gonzalo Uribe e hija de don Mauricio Molina). Según el libro de Josué Lancho, "Ensayo histórico de Nasca", el cura Chávez fue párroco de Nasca de 1916 a 1921. La mamá de Tiburcio era Elena (¿qué?, su abuela era Marcela (¿qué?) Donde actualmente es la iglesia nueva en la calle Callao, era un enorme canchón donde se instalaban los circos y los gitanos. Un payaso (¿cómo se llamaba la chica que se sacó?) de apellido Montoya se robó una nasqueña y tuvo varios hijos con ella. Al cura Roselló quisieron lincharlo los nasqueños (¿por qué?). Lo salvaron don Mariano Montoya con don Manuel Elías, lo despacharon a Lima. Allí estuvo enfermo y murió en el Hospital Italiano. Contaba la mamá de Adán que Esther Corzo le sacó el reloj al cura y dijo: -Esto me toca porque soy su mujer. Dice Josué en su libro que el cura Guillermo Roselló había pasado a Nasca después de ser párroco en la iglesia de SanJuan Bautista de Ingenio. Según Adán, en el terremoto de 1914, estaban todavía en el templo las doce arañas de cristal de roca, y que se salvaron nueve arañas. Que quienes levantaron el templo fueron los curas españoles Juan Cirer , Ángel Salvadó y José Manuel Pons, los mismos que formaron la brigada de Boys Scouts con diecisiete muchachos para buscar los restos del doctor Morseski: Bartola Seguro, Adán Montoya, Arístides Elera, Haydé Montalvo, Ponteto (Emilio) Rojas, Tiburcio rojas, Gustavo Etchevarne, Juan Valdivia, Aguilar, Toto López, Aaron Hernández, Chilo (Basilio, a quien le decían Douglas, por el artista, Bigotes, en las veladas) Falcón, Pío Rospigliosi, Adán Montoya me confirmó que la muerte súbita de Morseski sumió al pueblo de Nasca en el estupor, dolor y consternación. Todo el pueblo acudió a su rescate con lámparas y antorchas, buscando en las profundidades del cerro "El Fraile". Los datos que Adán me dio sobre la llegada de la luz eléctrica y el cine a Nasca, los encontré confirmados los antiguos ejemplares del diario Noticias fundado por don Agustín Bocanegra, cuyos archivos conservan sus hijos. Encontré allí que el alumbrado eléctrico se inauguró el 14 de febrero de 1926 (vísperas de Carnaval) a las 6 de la tarde. Se debió a son Pedro J. Medina, quien reemplazó el deficiente alumbrado público a gasolina. También construyó el Teatro Medina, que el 26 de marzo de 1926 a las 9 de la noche hizo la primera exhibición cinematográfica en el local de la Plaza de Armas, edificado especialmente para ese fin. El piano ¿quién lo tocaba? Más adelante, ya en mi época, lo tocaba el maestro Purizaga, papá de mi compadre Pepe Purizaga y de toda una pléyade de músicos, entre ellos uno que fue destacado violinista de la Sinfónica. Con Adán compartí la nota que encontré publicada en Ica en 1927, del mismo diario Noticias, "Crónicas de Nasca" (28 de julio de 1922): "Don Belisario Céspedes: hablando de su mocedad, menciona anécdotas chispeantes y humorísticas. Evoca la época de los "Huachucanos", gente rica, divertida y valiente; las pachamancas de Aja, las francachelas en las faldas de San Luis, y la vida de molicie y derroche de aquella época; y con cariño recuerda los nombres de Corzo, Arias Soto, Roncagliolo, Delgado, Bueno y otros; todos en ese tiempo, 1890, mozos poseedores de floreciente estado hacendario. Botarates, tenorios, alegres y filántropos también cuando la caridad pública demandó de su bolsa." Adán añadió: -Jugadores de rocambor empedernidos y cazadores de huanacos por afición, los acorralaban en chaco y a caballo. Mi hermano Pedro, allá por los años cuarenta y cincuenta cazaba huanacos en camión; los perseguía a campo traviesa por las pampas de Marcona y San Fernando; hasta aquí bajaban los animales para buscar un pequeño manantial de agua dulce que por ahí afloraba. Creo que eran tiempos bastante despiadados. Me acuerdo que en la época del gobierno de Benavides se dio pase libre para llevar a cabo sacas en las reservas de lobos de mar. Manassés Fernández me contó que siendo casi niño participó, sin imaginarse bien de qué se trataba, de una carnicería feroz en Cachucho, -ahora es la playa Libertad-. Manassés quedó literalmente enfermo después de esa experiencia sangrienta; a partir de entonces y para siempre se volvió conservacionista, ecologista, ambientalista y todo lo demás que ahora está de moda, y entonces a nadie se le había ocurrido.
 

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Comentarios sobre Crónicas de Nasca: Adán Montoya

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  1. Crónicas de Nasca: Adán Montoya

    Esperanza Navarro

    sábado, 08 de marzo de 2008

    Este relato aparece en el libro del mismo autor "Cronista de Nasca", Lima, 2008.

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