Una
fantasía fascinante
Venciendo la tentación de hacer una crítica personal de este libro, debo señalar que esta alegoría de la
vida y especialmente de la personalidad del hombre, tiene la particular característica de atrapar al lector desde el primer momento. Es posible que sea porque nos gustan los relatos fantásticos que hurgan un poco en nuestra mente descubriendo algo del niño que nos queda. Pero tal vez estos relatos tan alucinantes son una invitación al sueño y al olvido temporal de todo aquello que no podemos enfrentar y vencer por el momento. Sin embargo, El Caballero de la Armadura Oxidada, no nos plantea de ninguna manera un escape fácil de nuestra realidad, pues su trama es como un viaje hacia dentro de nosotros, con la finalidad de exponer aquellas posturas y sentimientos que nos mantienen presos y sin sentido real de la vida. No hay duda que incluso lo bueno y lo sacrificial no siempre es sincero, honesto y liberador si con ello nunca hallamos la verdadera razón del porqué lo hacemos y si debemos seguir haciéndolo a ciegas.
Lección difícil pero liberadora
El Caballero de la Armadura Oxidada es una lección para todos aquellos que viven sus vidas encerrados en sí mismos por diversos motivos: baja autoestima, poco
amor propio, búsqueda de aprobación, escape, protección y necesidad de ser amado o amada. Con toda esa carga comienzan a invertir sus vidas y energías, sin darse cuenta, en tratar de agradar a los demás y buscando desesperadamente aprobación. Las consecuencias no están a la vuelta de la esquina, pero ineludible y paulatinamente se irán llenado de infelicidad y diluirán su personalidad en una amalgama de sentimientos y posturas que al final, sólo les permitirá ser valorados con las medidas de los demás y su yo verdadero quedará escondido bajo una capa impermeable de indiferencia y desconocimiento propio. Al final el encierro es inevitable. ¿No hay mucha gente viviendo la desdicha de su “armadura” pero queriendo con un grito inconsciente salir de ella?
El relato
El relato es fascinante, pues después de un forcejeo verbal con su núcleo familiar, el Caballero entiende que debe quitarse la armadura que le separa del mundo real y le impide amar, ser amado y compartir con su esposa e hijo. Sin embargo este encuentro con su realidad no le plantea un reto sencillo. La armadura que ha llevado durante tanto tiempo se ha pegado a su piel y no podrá despojarse de ella fácilmente. Debe emprender un viaje por sendas poco comunes con la finalidad de ir sacando de lo más profundo de su ser, aquello que ha estado oculto bajo su armadura. Descubrirá para su sorpresa y dolor, que su amor no es realmente amor, sino una inútil actitud de usar a la gente. Pero debe también comprender y enfrentarse con la dolorosa verdad de no poder dar amor porque no ha aprendido a amarse a sí mismo.
Las pruebas
Por tanto, el protagonista de tan singular fantasía, debe pasar por tres castillos que develarán su gran
valor como persona: el castillo del silencio, el castillo del conocimiento y el castillo de la voluntad y la osadía. Cada uno de ellos le plantea un particular reto: conocerse, conocer la verdad y enfrentar sus temores. Una prueba superada implica estar mejor preparado para la siguiente. Al final, el Caballero se verá definitivamente libre de todo ese fardo que le separaba de su familia y del contacto sincero con la humanidad. Encuentra que para ser feliz debe ser él mismo.
Conclusión
No hay duda, el hombre que desea ser diferente, debe cambiar primero su manera de pensar, enfrentarse a sí mismo y vencerse. Debe ser liberado por la verdad y finalmente, todo esto le capacita para vivir en la vida venciendo su temor de ser e interactuar con los demás. Quien se ama a sí mismo, está capacitado para amar a los demás. Tuvo razón el Señor Jesucristo al enseñarlo.
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