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Este libro se destaca de otros tantos por tratar un tema más que difícil en forma sorprendente. El autor, Ariel Magnus, jóven periodista argentino,
logra transmitir en forma coloquial una "experiencia de vida" que marcó para siempre a miles de judíos. En una serie de
entrevistas realizadas en distintas
ocasiones y países nos narra las vivencias dramáticas por las que tuvo que pasar esta anciana, su abuela.
De la mano del narrador, que distrae al sufrimiento, nos acercamos a la historia de una vida ejemplar, la de su
abuela materna que eligió vivir el horror. Desde una visión ínterior y personal nos pinta a su personaje principal vívido y
apasionado. Junto al
nieto y su abuela, el lector recorre lugares como Auschwitz,Theresienstadt o Bergen-Belsen, sin golpes bajos. Al mismo tiempo que se entera de lo que son hoy esos antiguos campos de exterminio.
Esta mujer, que pudo volver a lugares en los cuales estuvo al borde de la muerte se nos presenta como un personaje con una voluntad de vida encomiable. La mirada de este nieto, que a su vez logra estudiar y trabajar en el país donde sus ancestros fueron asesinados, nos acerca a su abuela desde la intimidad de esos encuentros. Allí se generan " las conversaciones" a modo de entrevistas sui generis.
Magnus logra plasmar con lucidez la contradicción que persiste en la psiquis de tantos judíos alemanes, que siguen viviendo con las costumbres adquiridas en su país natal y priorizando los hábitos que son caros a cualquier teutón.
Los capítulos se dividen entre los encuentros familiares en Brasil, país que la abuela nunca sintió suyo, como le pasó a tantos emigrantes alemanes que no lograron adaptarse a la modalidad latina y Alemania, lugar que fue escenario de las distintas y entusiastas visitas que le prodigó a su nieto. Con habilidad este escritor presenta a su familia, siempre como entorno de esta "Oma", como se hacen llamar las abuelas alemanas. En varias ocasiones explica la relación tan particular como conflictiva que une a su madre con la progenitora, mostrando con claridad el carácter fuerte de la principal protagonista del libro, no así con su hijo varón. En ocasiones se muestra temerosa de evidenciar sus sentimientos y para disimular esa dificultad, lanza comentarios cual verdades absolutas, evitando así desnudar emociones que no puede poner en palabras. Mechando términos en portugués, iddish y alemán el diálogo se refresca. La abuela como tantos otros eligió utilizar su lengua materna, a la que siente su idioma.
Ella parece haber sido destinada para salvarse de morir en un campo de concentración. Por ser enfermera, a los 18 años logra ser deportada a Theresienstadt donde cree que están su madre ciega y su hermana. Si bién cumple su cometido y logra acompañarlas hasta Auschwitz, sus caminos se bifurcan una última y definitiva vez. Estas mueren, mientras ella salva milagrosamente su vida porque un oficial alemán decide patearla de la fila de los que mandan a la cámara de gas. No obstante el horror vivido o tal vez por eso,"la abuela" genera una enorme ternura y admiración en su nieto. Su capacidad de amor, la alegría de vivir y una enorme salud mental, pintan la
fortaleza extraordinaria de quién sobrevivió y pudo realzar el valor de haberlo hecho.
Por respetar el estilo de la abuela y lo dificil que les resultaron a los dos las entrevistas, hay momentos en dónde el texto parece tornarse un tanto confuso. Esta aparente falencia se corrige en el último capítulo, donde el autor resume ordenadamente la odisea que padeció esta increíble mujer.
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