Un safari a las afueras de Nairobi en compañía de su esposa y
del cazador profesional Robert Wilson sería suficiente para Francis Macomber, entender de tal modo que la
felicidad no dependía solo de librarse del temor; una vez vencido pasó a lo que se llama temeridad desmedida
al querer enfrentar al búfalo herido; -herido como el lo estaba al quedar como un cobarde, huyendo en dos oportunidades por el miedo al acecho que los leones provocaban en lo más profundo de sus entrañas y por los cuernos que le montaba su mujer atizado por su proceder miedoso- no dándose cuenta que una bala procedente de donde menos imaginaba le impedía el disfrute de su
vida que comenzaba. Sí; el cambio repentino que operaba en la vida de Macomber le haría tomar la decisión a Margot menos esperada, pero la más conveniente para ella.
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