Placeres Sencillos
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Publicado el: junio 07, 2007
Los hechos sociales influyen de manera notable sobre la existencia de las personas. La conciencia y la existencia de todos los seres humanos son resultado de un conjunto casi infinito de influencias sociales que reciben desde su nacimiento. En este sentido, el individuo es producto de la sociedad y, de algún modo, posterior a ella. La cultura tiende a interpretar la naturaleza humana y transformarla de acuerdo a los códigos que la constituyen. El grado de influencia sobre unos y otros es el que distingue, por ejemplo, las personas conformes de las rebeldes, las adaptadas de las inadaptadas, y a pesar de que las pautas culturales no representan necesariamente normas morales ni conductas ideales, la mayoría de los miembros de una sociedad se deja “modelar” por ellas. Las hermanas Perry, principales personajes del cuento “Placeres Sencillos” de Jane Bowles representan las dos caras de este concepto. Alva es la mujer que se ha adaptado a la función que la sociedad le ha impuesto; es la mujer de su casa, esposa fiel y cumplidora de sus deberes hogareños. Dorothy, en cambio, ha mostrado rebelión ante tales reglas ya que lleva una vida de características licenciosas que no coinciden con el estereotipo social impuesto por la época y el lugar en que se desarrolla la historia .Así, la vida de Dorothy escapa, de algún modo, a las formas medias de actuación esperadas y contribuyen a la formación de prejuicios y tendencias discriminatorias.
En muchos casos, las pautas existentes son reflejo de la realidad imperante en una época determinada. De este modo, se vinculan también con las costumbres de un pueblo y la moral que ese pueblo quiere reflejar. Todas las sociedades detentan pautas de comportamiento que, en última instancia, regulan la interacción entre los individuos controlando, de algún modo, la agresividad y la sexualidad. También encontramos estos elementos de análisis en el cuento de Jane Bowles, ya que Alva representaría a la mujer seria y honorable que, durante su vida de casada, logra adaptarse a las pautas predeterminadas para una mujer de pueblo en la época y lugar que vive. Sin embargo, la soledad actúa en ella como detonante para animarse a cambiar los parámetros estipulados para su condición de mujer viuda. Alva, y también John Drake, cumplen con todas la condiciones impuestas para su estereotipo. Del mismo modo que Alva hace alarde de su puritano accionar, John hace todo lo posible para ocultar su timidez y falta de actitud seductora. En definitiva, en una sociedad regida por pautas de comportamientos que modelan y limitan la sexualidad y la agresividad, este hombre y esta mujer intentan vincularse a partir de su aislamiento, y son factores de la realidad social más que efectos de ella. Es decir que los valores que ellos representan son parte del conjunto de factores que dan lugar a que se produzca la realidad social. Los valores sociales son, a su vez, el resultado de los valores individuales y en este sentido Alva, Dorothy y John representan los sueños, mitos y juegos que forman el capital común de hombres y mujeres de un determinado grupo social.