Corren los primeros años del S XX. China es un país en llamas, castigado por la invasión extranjera y la anarquía. Tal situación, y como siempre, perjudica más que nada a quienes trabajan pacíficamente. Sin importar su raza o nacionalidad.
El doctor Xavier trabaja en una misión franciscana, en la cual vive
con su esposa y el pequeño Daniel Arthur Xavier. Son concientes de la turbulenta y peligrosa situación, pero así mismo se resisten a creer que alguien podría hacerles daño, ya que son personas ajenas a toda política, y sólo están en el país para ayudar. Así fue como desoyen las últimas advertencias de los europeos y americanos que van abandonando la zona ante el avance inevitable de los Boxers, fanáticos que habían jurado matar y morir por la emperatriz.
Pero tal obstinación es pagada caro y contra toda apuesta favorable el matrimonio Xavier es asesinado salvajemente. El
niño salva su
vida gracias
al temor supersticioso que inspira en un chino, curado por el médico poco tiempo antes. Porque ese niño parece estar más allá de todo, sus ojos blancos parecen atravesar las cosas y a los seres. Él sabe. Él ve. A
partir de ese momento él sería DAX.
El
chino huye con el pequeño, ocultandose de los boxer y lo lleva junto a Hong, quien lo acoge como un hijo.
Pasa el tiempo y el niño se vuelve hombre, crece, vive y se educa como un chino campesino más. Su vida es feliz y sencilla, junto a su padre y a su
hermana ciega.
Pero el hecho de que es heredero y miembro de una prestigiosa familia francesa no pasa desapercibido, una comisión de hombres blancos acude para llevarlo de vuelta a Francia. Pero DAX se niega y tras un breve cruce de golpes, la comisión se va y él continúa con su vida.
Aunque nada volverá a ser igual, pues dicha comisión es emboscada por bandoleros, y el delegado delata el sentido de su misión creyendo salvar así su vida. Pero es asesinado y los infames acuden a la casa de Hong a buscar al "joven y rico francés". Matan al padre, raptan a su hermana ciega y queman su choza. DAX acude frenético desde los arrosales, pero ya nada puede hacer, mata a uno de los maleantes rezagado quien le confiesa el destino de su hermana Yen-Li.
A partir de ese momento DAX inicia una serie de aventuras, sumergiendose en el bajo mundo de los traficantes, piratas, salteadores de caminos y gente de la peor ralea. A cada paso dá muestras de que se trata de un ser que está más allá de toda comprensión, para el resto de los mortales. Es ayudado en su búsqueda por su extraordinaria capacidad de pelea, pero por sobre todo por sus poderes sobrenaturales.
Cuando al fin encuentra a su querida hermana, luego de mucho andar, descubre que ella y Hong-Pa, el señor de la guerra, un marino guerrero amo de una isla, se aman. Ante la diyuntiva de vengarse y escapar con la joven Yen-Li y romperle el corazón, decide dejar las cosas como están permitiendo que la pareja siga su camino en paz.
A partir de ahí DAX inicia una búsqueda personal para encontrarse a sí mismo.
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