Se trata de una magna obra con formato de minienciclopedia publicada en un único volumen en la que su autor, Peter Watson, se aparta de la visión convencional del
siglo XX como una sucesión de acontecimientos políticos, guerras y desastres, y a cambio se centra en el
desarrollo de los avances en los campos de la ciencia, el pensamiento y el arte. Todo ello de una forma amena pero que exige una gran concentración del lector por la abundancia de personajes e ideas que se van reflejando a lo largo de la obra.
Como es lógico esta historia comienza en el
año 1900; año en el que concurren una
serie de acontecimientos que van a sentar las bases del resto del siglo en diferentes ámbitos. En primer
lugar aparece la figura de Sigmund Freud que
publica su obra, Interpretación de los sueños, que supone el nacimiento del psicoanálisis; a la vez Hugo de Vries desarrolla una serie de experiencias con las que rescata los trabajos anteriores de Mendel y establece las bases del desarrollo de la genética moderna. Paralelamente en el campo de la física surge otro de los renovadores de esta disciplina, Max Planck, que sienta los fundamentos de la mecánica cuántica. Por último, Arthur Evans, arqueólogo británico, descubre en la isla de Creta los restos de la civilización minoica, cultura madre a partir de la que evolucionó el mundo clásico de Grecia y Roma.
Otro momento clave es el del llamado annus mirabilis, 1913. En este año Albert Einstein publica su obra, teoría general de la relatividad, (en 1905 ya había publicado la teoría de relatividad especial así como los trabajos sobre el movimiento Browniano y su aportación a la mecánica cuántica) y otro eminente físico, Niels Bohr, a través de sus estudios del núcleo atómico explica la conexión entre la física y la química.
El 20 de mayo en París el compositor Igor Stravinsky estrena La consagración de la primavera, obra vanguardista calificada como un auténtico volcán, interpretada por el bailarín Nijinsky, causó tal conmoción entre el público hasta el punto de que las opiniones enfrentadas dieron lugar a que muchos de los asistentes se retaran a duelo.
Freud publica este mismo año su libro Tótem y tabú, obra clave en el devenir del psicoanálisis, y lo hace como respuesta al libro La psicología del inconsciente de su discípulo y príncipe heredero Carl Jung lo que supuso la ruptura entre ambos.
Impregnados por el psicoanálisis y a lo largo de este año milagroso tres autores dan a conocer algunas de sus obras mas conocidas. Se trata de D. H. Lawrence que en su novela Hijos y amantes deja traslucir el llamado complejo de Edipo en algunos de sus personajes; Thomas Mann nos ofrece su famosa novela La muerte en Venecia en la que intenta romper el tabú de la homosexualidad; y por último Marcel Proust publicó el primer volumen de su obra En busca del tiempo perdido, descrita por el mismo Proust como una serie de novelas sobre el inconsciente.
También este año fue testigo de la creación de la primera cadena de montaje moderna, en la fábrica de Henry Ford en Detroit, y de la aparición de Charlie Chaplin.
Otro año significativo es 1930, fecha en la se empieza a hacer patente la irrupción de las tres grandes fuerzas intelectuales del siglo XX, es decir, la ciencia, la economía de libre mercado y los medios de comunicación de masas.
Y así, poco a poco, se van sucediendo los vertiginosos y fructíferos años de este siglo hasta llegar a la última década y en particular al año 1998, en el que el profesor de psicología, a la par que antropólogo, Jared Diamond, nos propone una explicación de la pauta seguida por la evolución a lo largo de los últimos trece mil años, es decir desde el periodo glacial. Especialmente le interesa determinar por qué la evolución había llegado al punto en que los europeos invadieron y conquistaron el continente americano a partir de 1492 en lugar de suceder lo contrario.
La explicación hay que buscarla en el trazado general de la tierra, en la forma en que se encuentran distribuidos los continentes. El eje principal de los continentes americano y africano sigue una dirección de norte a sur, mientras que el de Eurasia va de este a oeste. La importancia de este hecho radica en que la difusión de plantas y animales domesticados resulta más sencilla de este a oeste o viceversa, puesto que las latitudes similares equivalen a condiciones climáticas y geográficas semejantes (temperaturas, pluviosidad…).
En palabras del autor, Peter Watson, si se acepta la tesis de Diamond, esto nos permitiría dar por concluida una de las grandes preguntas del pensamiento humano, al mostrar por qué las diferentes razas del planeta han alcanzado diversos estadios de desarrollo. De este modo, Diamond lograba neutralizar algunas de las teorías racistas que tenían por objeto explicar la supuesta superioridad de los europeos sobre otras culturas del mundo. Lo importante es que se sirve de la
ciencia para contrarrestar ideas perjudiciales en lo social que aún prevalecían en determinados sectores a finales de siglo.
En resumen estamos ante una obra que me atrevo a calificar de magistral, pero que como queda dicho al comienzo del artículo exige un esfuerzo de atención y una cierta base cultural al lector para su mejor aprovechamiento. Con mis mejores deseos que ustedes la disfruten.
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