.
El Olor de la Guayaba. Conversaciones con Gabriel García Márquez.
.
Cuando uno explora el Olor de la Guayaba se encuentra con una obra de vital trascendencia. No es sólo la aproximación
a un escritor afamado, es el encuentro de dos visiones del mundo de la escritura, no sólo de América Latina, sino del mundo. Plinio Apuleyo Mendoza es un facilitador que va abordando al hombre, al escritor, al amigo, al militante de causas, al aventurero, al miembro de una familia sin igual. Pero no solamente es un aproximación a lo que significa su obra, sino al acontecer, a la geografía, a las personas que edificaron su ser y su obra sin par. De esa íntima coincidencia, se puede comprender el mundo mágico del Caribe, con toda su identidad, sus contradicciones y expresiones fantásticas, haciendo de este testimonio una posibilidad de entendimiento entre el escritor y las ficciones que construye, entre el escritor y sus búsquedas, entre el escritor y su intensa manera de ser y de ver el mundo. Mendoza se aproxima al Gabo con la meticulosidad de un taxidermista. Pero uno que no sale de su entorno y de sus maneras. Es un amigo, respetuoso y formal, que aprovecha la ocasión de explicar y explicarse el carácter, la personalidad y las peculariedades de un par, lejano de las formas de su país, pero cercano a una realidad exuberante. En variados momentos, podremos sentir como las claves de su escritura se revelan. Como los escritores latinoamericanos atraparon las miradas del mundo y como este colombiano de ancestros venezolanos ha podido acaparar dispares escenarios y multitudes de lectores durante toda su vida, muy y a pesar de su autentica forma de ver la política, la amistad y la narrativa. Cuando uno explora el Olor de la Guayaba se encuentra con una obra de vital trascendencia. No es solo la aproximación a un escritor afamado, es el encuentro de dos visiones del mundo de la escritura, no sólo de América Latina, sino del mundo. Plinio Apuleyo Mendoza es un facilitador que va abordando al hombre, al escritor, al amigo, al militante de causas, al aventurero, al miembro de una familia sin igual. Pero no solamente es un aproximación a lo que significa su obra, sino al acontecer, a la geografía, a las personas que edificaron su ser y su obra sin par. De esa intima coincidencia, se puede comprender el mundo mágico del Caribe, con toda su identidad, sus contradicciones y expresiones fantásticas, haciendo de este testimonio una posibilidad de entendimiento entre el escritor y las ficciones que construye, entre el escritor y sus búsquedas, entre el escritor y su intensa manera de ser y de ver el mundo. Mendoza se aproxima al Gabo con la meticulosidad de un taxidermista. Pero uno que no sale de su entorno y de sus maneras. Es un amigo, respetuoso y formal, que aprovecha la ocasión de explicar y explicarse el carácter, la personalidad y las peculariedades de un par, lejano de las formas de su país, pero cercano a una realidad exuberante. En variados momentos, podremos sentir como las claves de su escritura se revelan. Como los escritores latinoamericanos atraparon las miradas del mundo y como este colombiano de ancestros venezolanos ha podido acaparar dispares escenarios y multitudes de lectores durante toda su vida, muy y a pesar de su autentica forma de ver la política, la amistad y la narrativa.
Publicado el: septiembre 08, 2009