INTELIGENCIA SOCIAL
La obra que a continuación reseñare es de autoría de DANIEL GOLEMAN, que como en su propia presentación
dice es profesor de la Universidad de Harvard, y autor de la obra inteligencia emocional.
Al iniciar, GOLEMAN expresa que la razón principal por la que se crea la obra es porque el ser humano está diseñado para relacionarse, para conectarse… si bien lo llevamos a un lenguaje más coloquial, símil a los ordenadores. Estas conexiones cerebro a cerebro hacen parte de nuestra cotidianidad… nuestro cerebros no se mantienen aislados, tampoco son una masa ausente en tiempo y espacio… de alguna manera esta masa se conjuga con todo cuanto esta alrededor y de la misma forma permite estas ingresen en el de una manera reciproca.
El autor expresa que cuanto más nos relacionamos con alguien más fuerte se hace el vinculo… producto de esta, el ser humano experimenta sentimientos en todo su cuerpo y explicito de otra forma cataratas de hormonas inundan cada una de las células del cuerpo; de esta manera concluye el autor, que las relaciones sociales no solo moldean nuestros pensamientos, también moldean nuestra biología… impactando beneficiosa o negativamente nuestra salud, algunas veces como bálsamos benditos otras veces como toxinas.
En su apartado denominado la corrosión social, el autor explica que el 40% de los norteamericanos desde dos años de edad ven televisión al menos 3 horas diarias, lo cual, se traduce en pérdida de tiempo real y fundamental para interactuar con otros, supone el autor que una grave consecuencia de esto es la rebeldía en edad escolar.
GOLEMAN incluye el término capital social, para describir el grado de interacción social que tienen los ciudadanos, expresando que el capital social de la mayoría de las naciones ha declinado, por cuanto los seres humanos modernos prefieren no ser participes, o mejor aún no están interesados en reunirse con otros semejantes.
Una de las principales causas de esta problemática fue denominada por el autor como la conexión que nos invade… y se refiere a que los seres humanos nos hemos concentrado en conectarnos con dispositivos tecnológicos; tapamos nuestros oídos con ipods, hablamos con personas que realmente no están presentes, dedicamos tiempo al cine o a la televisión, pero realmente somos incapaces de observar que ocurre a nuestro alrededor, somos incapaces de maravillarnos con todo el gran contenido que nos ofrece la vida misma, sus propios sonidos, su colorido, las situaciones cotidianas.
En palabras del autor, las orejas tapadas ofrecen una rápida excusa para tratar a otra persona como un objeto, como algo que se puede circunnavegar… para ello cita el resultado de una investigación en la cual señala que los trabajadores cuando se encuentran en vacaciones, realmente siguen conectados desde sus hogares, lo cual incrementa el nivel de estrés e impide una verdadera conexión con sus congéneres.
Otro ejemplo citado por el autor es el impacto enorme que puede causar la televisión en los grupos humanos, causando risas a millones de personas con el mismo chiste y en el mismo momento, continua el autor señalando que el internet también disminuye el contacto con otros en razón de 24 minutos por hora.
En el aparte denominado neurociencia social, el autor explica que las neuronas actúan a diferentes velocidades, cita la neurona fusiforme descubierta recientemente y explica que esta se encarga de las decisiones sociales, que actúa deliberadamente más rápidamente que las otras y que se encuentra en grandes cantidades solo en los seres humanos; igualmente señala la acción de las neuronas espejos, capaz de copiar y predecir las acciones de nuestros acompañantes y nos preparan para repetirlo o generar una respuesta.
Cuando los ojos de hombre y una mujer que se gustan, se encuentran, se genera en el cerebro una gran descarga de dopamina, hormona que genera la sensación de placer.
En su explicación el autor es claro, al expresar que una relación dolorosa puede generar tanto estrés que pueden dañar ciertos genes que controlan células que luchan contra los virus… de esta manera... las personas que sufren este tipo de situaciones quedan expuestas.
El cerebro social es el único órgano de nuestro sistema que nos sincroniza con las personas con las que estamos y se deja influir por el estado de ánimo de estas. Cada vez que nos relacionamos cara a cara y voz con voz, nuestros cerebros sociales se entrelazan.
El autor es audaz al señalar que las interacciones sociales repetitivas pueden moderar nuestros cerebros, a esto el GOLEMAN denomino neuroplastia y lo explica como la posibilidad de que las repeticiones de estas interacciones esculpen, forma, tamaño y cantidad de neuronas y sus conexiones sinápticas.
Actuar con sabiduría es el apartado al que el autor dedica la necesidad de comprender a las personas que están a nuestro alrededor para así tomar las decisiones acertadas; para ello supone la siguiente máxima: “la habilidad de comprender y manejar a los hombres y mujeres, es la capacidad para vivir bien en el mundo”.
Termina el autor que nuestro cerebro necesita que seamos sabios, por cuanto nuestra biología misma es dirigida y modelada por otras personas que están en nuestras vidas y que a su vez exige que seamos nosotros conscientes de nuestra responsabilidad al afectar a las emociones y la biología de otras personas, por cuanto nuestras propias emociones se esparcen en el mundo natural como un virus.
andrew_stalin@yahoo.com