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Síntesis y críticas breves

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The Conquest of the Microchip - La Conquista del Microchip

por : litomd    

Autor : Hans Queisser
¿Por qué el transistor y el microchip se inventaron en Estados Unidos y no en Europa? Es una pregunta que el lector crítico
se hará seguramente al leer las primeras páginas de este formidable libro. Europa tenía la tradición de desarrollo de las ciencias, las universidades, los investigadores, e incluso la motivación necesaria para lograrlo. Los avances importantísimos en la física y el desarrollo de sus aplicaciones a finales del siglo XIX y principios del XX, incluyendo el descubrimiento de los rayos X y sus aplicaciones por Roetgen, el establecimiento de las bases de la tecnología de telecomunicaciones por Marconi y Braun, el desarrollo de la teoría atómica y la mecánica cuántica, base de la física del estado sólido, por Planck, Born, Bohr y Heisenberg – entre otros –, el  uso de la tecnología de radar en la segunda guerra mundial, etc., fueron todos hitos históricos que presagiaban el advenimiento de una nueva era: la de la información, y todos se dieron en Europa, así que esta pregunta no es fácil de contestar.
Resumir casi un siglo de historia sin descuidar hechos o personajes importantes, incluso rescatando a algunos como el creador de la primera computadora realmente funcional – Konrad Zuse – o al mismo Braun o quienes los libros de historia a veces han pasado por alto, puede resultar una tarea de gran dificultad intelectual. Hans Queisser lo ha hecho de forma magistral en esta obra, originalmente en alemán (“Kristallene Krisen”), gracias a la identificación de un hilo conductor particular: el comportamiento aparentemente errático de ciertos compuestos cristalinos, que variaban sus características de conductividad eléctrica de forma que desafiaba la ciencia establecida en el momento.
El libro nos hace pasar por épocas grandiosas en la historia reciente de la ciencia, lo mismo que por los años tormentosos de las guerras mundiales, el formidable impulso de Bell Laboratories en la post-guerra, y la explosión empresarial en Silicon Valley que derivó de su legado de investigación y su lamentable escisión final, revisando objetivamente los avances tecnológicos que en cada momento se generaron, las motivaciones que tuvieron y los líderes que las guiaron.
Es difícil seleccionar aportes concretos qué resaltar de esta obra porque en cada párrafo se encuentran porciones de historia junto con lúcidos análisis de los sucesos. A manera de ilustración se presentan como ejemplo la ejemplar anécdota sobre Max Von Laue, premio Nobel de la física en 1914 por la aplicación de los rayos X a los cristales para conocer su estructura, pero que en el examen oral previo al doctorado fue disculpado por las lagunas que presentaba en conocimientos de cristalografía al discernir sus examinadores que “aquel hombre joven probablemente nunca trabajaría con cristales”; la preclara visión de Bell Laboratorios que en busca de servir expandiendo sus servicios, vino a darse cuenta de que necesitaba una nueva forma de conmutar las conexiones ya que el switch mecánico no resultaba práctico en esos volúmenes y que culminó en la invención del transistor, que de paso otorgó en 1956 el premio Nobel de física a un equipo de investigación industrial – Bardeen, Brattain y Schockley – en vez de a uno universitario, como era lo usual; y el auge de la producción tecnológica y científica en Asia, especialmente en Japón, a partir de la debacle de la segunda guerra mundial.
La historia que traslada el escenario científico y tecnológico del viejo al nuevo continente parece ser también la del mismo Queisser quien emigró de una posición de investigación en una universidad Alemana para radicarse en Mountain View, California, y trabajar con Bill Shockley, en 1959. Desde esa posición privilegiada, el autor hace una descripción amena no solo de la historia del desarrollo del Microchip, sino de la ciencia en general y del desarrollo tecnológico que tuvo como epicentro Silicon Valley, fue fuertemente sacudida por la competencia japonesa (Handotai Senso) y podría moverse de nuevo, ¿de vuelta a Europa?
Uno de las mejores lecturas para todo el que quiera tener una visión más completa del desarrollo tecnológico reciente.
Publicado el: septiembre 08, 2008
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