Para los que todavía no conozcan la
obra de Henning Mankell simplemente les puedo decir que se trata de uno de los grandes maestros de la
novela negra actual. Como lector meridional, tal vez nos suene bastante exótico el
hecho de leer una trama policiaca ambientada en Suecia, pero les aseguro que ese hecho aporta un interés adicional a esta novela. Junto a una trama bastante original, se nos permita penetrar en los entresijos de la
sociedad sueca, en el funcionamiento de sus instituciones políticas, judiciales y policiales. El inspector Wallander es el protagonista de la
serie de la que forma parte La falsa pista y está caracterizado con los ingredientes clásicos de los
detectives de la serie negra americana pero pasado por el tamiz cultural y sentimental de una sociedad avanzada del norte de Europa. Lejos de los duros e impasibles detectives americanos, nuestro hombre se ve profundamente afectado por los crímenes que investiga, involucrándose física y emocionalmente en las tramas.
En esta obra un asesino en serie desconcierta a la policía de Ystad (tranquila región al sur de Suecia) con tres asesinatos a los que en principio no es posible asignar un claro nexo de unión. El inspector Wallander se sumerje en una complicada investigación en la que se entrecruzan las presiones políticas, las propias dificultades de encontrar un criminal que actúa sin un móvil aparente y el hecho de ponerse en una situación de riesgo personal.
Perfectamente resuelta, esta novela nos permite también una lectura sociopolítica en la que vemos como aparecen
elementos de crisis dentro de la aparentemente pacífica sociedad del bienestar sueca, que comienza a resquebrajarse y a recibir elementos criminales de las repúblicas bálticas tras la caída del muro y la disgragación de la URSS.
En España podemos disfrutar de esta obra, en formato bolsillo, en la colección Quinteto de Tusquets Editores.
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