Esta Novela Negra escrita en 1983 se lee de principio a final sin obviar puntos y comas. El lenguaje bien argentino ayuda a tener una idea de la normalidad con que se habla en algunos lugares. Nuestro escritor, oriundo de Chaco nos muestra una trama demasiado atrapante donde uno mismo como lector puede vivir los momentos y sensaciones que estaba viviendo el protagonista perseguido por su propia conciencia.
El libro se compone de cuatro partes y se divide en 24 Capítulos cortos
¿Cuántas personas normales pueden cometer un error? ¿Cuántas cargar con eso en su conciencia?
El deslumbramiento que tuvo un hombre de 32 años, llamémoslo Ramiro: regresa a su tierra natal, Resistencia; termina sus estudios en Francia y carga con un divorcio, por una
niña de trece años, Araceli; hija de un médico amigo de su padre sería difícil de entender. En la calurosa noche chaqueña de la finca de Fontana donde el vino cordobés hacía estragos en la cena, Ramiro vio las largas piernas de la niña bajo la mesa que lo miraba sin inmutarse y sintió miedo, ese miedo que da paso a las fantasías. Escapar de allí era la única solución para refrescarse, pero siempre el destino juega una mala pasada cuando el viejo Ford del ´47 ahogó el motor y se quedó sin batería.
Preguntas como: ¿No arranca, Ramiro? Y respuestas como: Quédate a dormir y listo, mañana lo arreglamos; fueron hechas con la inocencia de quién no veía venir una tormenta en una noche
tan pesada.
¿Cómo iba a calmar su ansia?
Le destinan el dormitorio del hijo mayor que estudia en Corrientes, justo frente a la puerta donde duerme la niña. Y por más vueltas que dé en la cama tuvo que saciar su hambre usurpando la habitación contigua. "Ramiro se quedó quieto, en la puerta, contemplándola, azorado ante tanta belleza; respiraba por la boca, que se le resecó aún más, y enseguida reconoció la erección paulatina e irreversible, el temblor de todo su cuerpo. Si dormía, ella se despertó fácilmente de un sueño intranquilo. Hizo un movimiento, sus pechitos se zafaron de la cobertura de sus brazos, y se acostó boca arriba. De pronto, miró hacia la puerta y lo vio; rápidamente se cubrió con la sábana, aunque su pierna derecha quedó destapada y reflejando el brillo lunar."
"-Sólo quiero tocarte -susurró, con voz casi inaudible, reconociendo la pastosidad de su paladar-. Sos tan hermosa..." Y el forcejeo llevó al abuso, la forma de callar sus alaridos llevó a los golpes y cuando el pequeño cuerpo se quedó quieto cubierta la cara por la almohada solo faltaba pensar que estaba muerta.
La pregunta del lector es: ¿Pensó Ramiro antes de cometer un acto tan cruel?, por lo visto no. ¿Qué impulso tuvo al notar el cuerpo inerte? Escapar. ¿Pero, a dónde? Quizás fugarse al Paraguay, cruzar la frontera en tres horas y luego vería qué hacer, por el momento lo mejor sería desaparecer pero necesitaba dormir. ¿Entregarse? Ni loco, aunque fuera una posibilidad no podría soportar el repudio de su gente, de su familia…No un Abogado egresado de una Universidad francesa. Ni siquiera podía considerarse un asesino. ¿Y matarse? Ese plan estaba lejos de caer en sus manos.
Con un cigarrillo en la boca, trato de encender el viejo Ford. "-Ramiro... -el hombre lo zarandeó un poco."
Para su sorpresa, ver al médico borracho como una cuba despidiendo de su aliento vestigios del más puro alcohol fue casi como una muerte lenta, ¿Y si fuera una trampa? ¿Y si sabía?...le ofreció un cigarrillo y esperó que se alejará pero el hombre quería escaparse de
casa a festejar la borrachera en plena madrugada. "-Llevame a dar una vuelta. Vamos a Resistencia, te acompaño, y allá nos tomamos un vinito en "La Estrella" Le estaba imposibilitando la huída, y solo eran las tres de la madrugada. El Doctor Braulio Tennembaum, médico clínico de la Facultad de Medicina de Rosario reconoció que se ponía en pedo todas las noches para escapar de su mujer y mientras seguía contando obligaba a nuestro indeciso muchacho a beber de la botella. "-Todas las noches me escapo. Carmen es una vieja imbancable; dormir con ella es más feo que tragar una cucharada de mocos." Pero el otro no le reía el chiste, solo pensaba como llegar a Clorinda antes del amanecer, ir a su casa, recoger el dinero, los documentos… Y como desprenderse de Tennembaum, hasta que…nombró a Araceli. Faltaba eso para revolverle el estómago, frenando el coche saco la cabeza por la puerta para vomitar…¿Y si sabía? Solo faltaba que el médico saque un revólver y chau.
Pero no todo iba a ser tan fácil para Ramiro, una patrulla de Policía tenia que parar el Ford, mientras el médico se resistía echando la cabeza hacia atrás y erutando. "-¡Carajo, deje esa botella y quédese quieto! -Me cago en la policía. -¡Pero yo no, pelotudo de mierda! -bramó Ramiro, en voz baja, gutural, quitándole la botella de las manos y tirándola al piso del coche-. ¡Quiere que nos caguen a balazos!" Zafar fue fácil, entregó los documentos, salió del coche para que lo requisen, descubrieron al médico roncando la mona y pidieron terminantemente que se vayan a su casa que no era hora para andar por ahí.
Ir a su casa por el pasaporte, unos cuantos pesos y alguna ropa logró hacerlo sin problema, el único problema era librarse de Tennembaum, en la esquina de Güemes y la 9 de Julio le pidió que descienda del vehículo, con el verso de que se iba a pescar. La gota que colmó la paciencia fue que vuelva a nombrar a Araceli y solo pudo descargarle una soberana trompada y dejarlo inconsciente. Idear un plan donde el abusador y asesino se suicidaba después sentándolo al volante del vehículo y empujar el coche por la banquina, aunque no logró incendiarse terminó ruedas arriba con la cabina bajo el agua por lo cual el médico podría morir ahogado.
A las cinco de la mañana un enorme Bedford con patente de Santa Fé lo abordó en la ruta y usando un acento que tiraba a paraguayo le pidió que lo deje en el Centro.
¿Se había librado de culpas el Abogado? ¿Qué pasaría cuando descubran a la niña y su padre muertos? Pudo volver a su casa y meterse en la cama sin despertar a nadie. La sorpresa se la llevará a la mañana siguiente cuando Araceli aparezca besándolo cerca de la boca sin rastro de culpas por lo ocurrido y buscando a su padre.
Una excelente novela donde se puede leer el erotismo y la sensualidad ambientada en la dictadura militar de 1977.
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