Editorial Emecé 184 páginasEste libro reúne un ciclo de siete conferencias, pronunciadas por Borges en Buenos Aires, en el
año 77. A sus 78 años y ya totalmente ciego, este argentino genial, inicia este ciclo con el tema de
La Divina Comedia. Insistiendo en que es un lector hedonista, que no lee sino lo que le procura placer y curiosidad, nos habla de su vivencia con el poema; “de mi comercio personal con el libro”, dice él. Y al hablarnos, nos va llevando por el libro, de manos de Dante y Beatriz Portinari.En
La Pesadilla aborda el viejo tema de la significación de los sueños; y particularmente el de las pesadillas. Lo primero que nos sorprende es que nos cuenta es que por esos días abordó varios libros de sicología y se sintió “singularmente defraudado”, porque ninguno explica lo asombroso que es el hecho de soñar.No encontrando explicación en la sicología, se dedica a contarnos lo que han dicho los poetas, que aunque tampoco dan respuesta a la pregunta “¿por qué soñamos?”, al menos abren importantes panoramas.Sobre
Las Mil Y Una Noches nos informa de la fascinación que nos ha causado siempre el oriente. Nos cuenta que para los antiguos griegos el mundo egipcio “era mayor y lo sentían misterioso”. Y que para Alejandro de Macedonia fue tanta la impresión que le hizo Persia que se hizo persa; y los mismos persas lo incorporaron después a su historia.Según Borges, los principales cuentos que conforman la obra circulaban oralmente en La India del siglo X. De La India pasan a Persia, donde son modificados. Finalmente pasan a Egipto en el siglo XV, donde se hace la primera versión escrita. Y llegan a Europa en el año 1704.Se detiene en detalles como el título del libro. Dice que mil noches ya es una cifra bastante alta. Pero que nos agregan una noche más, como una especie de regalo; como si nos dijeran “muchas y una más”. Sobre
El Budismo, la más difundida de todas las religiones en el mundo, se centra inicialmente en su longevidad, pues esta es una religión que data del siglo V antes de Cristo. Esta longevidad se explica, dice, por la tolerancia. Se puede ser un buen budista y practicar otra religión. En cambio un cristiano o un musulmán solamente consideran verdadera la suya. El budismo nunca ha recurrido a las armas ni a las guerras.Buddha significa el despierto, el lúcido, para diferenciarlo de los demás que estamos dormidos o que “estamos soñando ese largo sueño que es la vida”. Para el budismo no tiene importancia creer en Siddharta, el primer Buddha; lo importante es la Doctrina.
La Poesía no es un texto en el que se elaboren conceptos y a partir de esos conceptos se construya una teoría o algo similar. Nos dice que Platón la define como “esa cosa liviana, alada y sagrada”. La poesía no tiene que ver con la razón; tiene que ver con la belleza. Puede haber versos falsos muy hermosos Lo que él se propone, probablemente, es mostrar que la poesía nos atañe a todos y está en el lenguaje; que cada palabra puede ser un hecho estético.En
La Cábala nos refiere toda la profusa, confusa y difusa variedad de discusiones que la imaginación humana ha tejido en torno a los temas religiosos, que son los que más desvaríos le han causado a la razón.Empieza haciendo una distinción entre libro sagrado y libro clásico. Sagrado es por antonomasia El Corán, que según los musulmanes es anterior al universo. En la actualidad, consideramos como clásicos, (“algo exageradamente –dice Borges), libros como el Macbeth, el Fausto, el Quijote. Los antiguos griegos tenían por clásicos La Ilíada y La Odisea, pero aceptando que tenían muchos errores.“Pero un libro redactado por el Espíritu Santo, ¿qué grieta o fisura podrá tener?” De este tenor eran los discursos de los cabalistas, que sin ningún rubor llegaron a sostener que las Sagradas Escrituras, por tener ese origen divino, podían leerse al derecho o al revés sin que su sentido variara.La más conmovedora de sus conferencias es precisamente la última, en laque nos habla de
la ceguera; de su propia ceguera. “En 1955 perdí mi vista de lector y de escritor”. Y casualmente a fines de ese mismo año fue nombrado director de la Biblioteca Nacional. Rodeado de novecientos mil volúmenes que no podía leer, allí escribió el
Elogio De La Sombra y
El Poema De Los Dones, donde habla de “...la maestría/ de Dios que con magnífica ironía/ nos dio a la vez los libros y la noche.”En el transcurso de la conferencia nos habla de otros ciegos famosos, como Homero y Milton, para llegar a la conclusión de que la ceguera no es una desdicha, que cuando en la vida se cierra una puerta se abren otras. Y seguramente recordando la recomendación de Sócrates, “conócete y serás sabio”, se pregunta: ¿y quién podrá conocerse más que un ciego?