Un enredo, la única comedia del autor, muy del estilo del Oscar Wilde cínico con los convencionalismos sociales, con personajes que recuerdan, por su superficialidad (real o fingida), al Lord Henry de 'El retrato de Dorian Grey'. Por cierto, es curioso como muchas de las citas que se atribuyen a Wilde son, en realidad, de Lord Henry y han contribuido a forjar la imagen de cinismo del escritor dublinés.
'La importancia de llamarse Ernesto' es una historia de dobles vidas. Y Juan Gresford es uno de lo dos personajes que llevan una doble vida; la tranquila de Juan en el campo y la de Ernesto en Londres. Y, para su familia del campo, un supuesto y problemático hermano Ernesto es su coartada, el motivo de sus ausencias. Su amigo Archibaldo Moncrieff también tiene un amigo inventado que le sirve a menudo como excusa. Se llama Bunbury y, con él, Archibaldo ha creado toda una filosofía de la vida a la que llama bumburysmo; la invención de un familiar o amigo que puede explicar una ausencia.
La situación se complica cuando Archibaldo decide visitar a su amigo en el campo para conocer a las personas de su vida que aún no conoce, y lo hace haciéndose pasar por el hermano Ernesto y creando una situación algo disparatada, en la que la pupila de Juan se enamora de este fingido Ernesto y en el que, creando más confusión, se presenta en la casa la promertida de Juan, que cree también que su novio se llama Ernesto. A lo que se añade la circunstancia de que las dos mujeres consideran importante haberse enamorado de alguien que se llama, precisamente, Ernesto.