Todo el capital de Bernabe lo constituian su tubiano y su acordeon . No tenia nada mas . Ni rancho ,
ni mujer ni hijos . Ni siquiera un mal poncho para apechugar heladas . Churrinche lo admiraba porque era libre y andariego como el viento . Sentados en el galpon , sobre las hediondas pilas de cueros secos , platicaban contentos , olvidados de la misera realidad de sus vidas . El niño sin amor se refugiaba en la bondad risueña del negro viejo , hondo de dulzura como las lechiguanas en otoño .¡Que distinto era Bernabe de los hombres con quienes convivia ! Aquel ebano placido produciale una indefinible sensacion .Algo que a la vez que suavizaba su alma volviale propenso al llanto .Un llanto que le iba limpiando el pecho hasta dejarselo nuevo .
El negro por su parte encontraba en la chachara inocente del guri una especie de brecha para evadirse de si mismo , un destino concreto y tangible para la ternura amontonada tras sus pupilas turbias .Churrinche era como una justificacion de su vida sin objeto . Por aquel camino de pureza y gracia el viajaba hasta la niñez que nunca tuvo . Habia algo en las palabras del chiquillo que no podia darle su pobre acordeon desvencijado .Una musica viva , fresca , clarificadora .Una musica con rostro y corazon ....
Sobre los cueros infectos , entre el pulular voraz del pulgerio , las dos puntas de la vida se nivelaban por el milagro de una fraternidad sin tiempo ni dimension .