Hizo aun otras recomendaciones ,y luego madre e hija salieron con la preciosa carga hacia la cocina ,amplia habitacion donde
se respiraba orden y limpieza ,contrariamente a lo que por regla general ,acontece en las cocinas rurales :criaderos de pulgas ,posadas de perros y asilos de cosas sucias .Era aquella la sala de invierno de "EL OMBU" .En las crudas madrugadas ,mientras afuera ululaba el viento y caia el agua como espesa lluvia de chuzos ,alli se reunian patrones y servidores a tomar el mate en amorosa compañia .El fogon era alto y cobijado en su total extension por la chimenea de cumplida campana ,blanquisima por fuera , negra de ollin por dentro propiamente ,no era aquel clasico fogon criollo , sino una cocina de material con sus respectivas hornallas ,pero que conservaba en el medio como indicio de la forma tradicional y a eso debia el nombre , un grande espacio ,30 centimetros mas abajo que el resto , cubierto enteramente por una parrilla fija en la que podia asarse , muy a gusto , un capon entero o media res .Las mesas de pino blanco aparecian como anemiadas y consumidas por las caricias ardientes del jabon de potasa y de el estropajo ; las rojas baldosas del piso , diriase que conservaban merced al diario fregoteo , el rubor de la original pureza : cacharros , cacerolas ,trebejos ,resplandecian en los estantes adornados con papel y sobre la cornisa de la chimenea como los vasos sagrados sobre el altar ,y eran en efecto, los vasos sagrados de los dioses lares ,y aquel el recinto donde ardia el fuego del hogar en un ambiente de quietud y amor propicio al culto de las virtudes caseras .Sobre todo,las honradas ollas de barro , panzudas humildes y discretas daban la nota intima de familiar casi tierna ,reforzada y subida de punto por el balde de la espumosa leche recien ordeñada el cesto de las verduras acabadas de arrancar ambas cosas puesta sobre la mesa ,no parecia si no que traian a la cocina la placidez pastoril de los corrales y el candor del huerto .