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Síntesis y críticas breves

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El efecto Siddarhta

por : Bertoldo    

Autor : Herman Hesse
Siddhartha es un libro sobre la iluminación. ¿Qué es la iluminación? No lo sé, porque un ciego no puede describir los colores.
Pero un libro no es lo que es sino lo que te hace. La primera vez que leí Siddhartha tenía 20 años y estaba convencido que iluminarse era convertirse en alguien especial, distinto, único, un elegido. Lo leí sentado en el banco de una plaza durante una tarde que no terminó hasta que di vuelta la última página y lagrimee avergonzado frente a unos chicos que pateaban una pelota. Siddhartha busca la sabiduría, la verdad, la esencia que se esconde detrás de la fachada útil de nuestras vidas. ¿Se puede buscar la iluminación? Creo que detrás de nuestra búsqueda por una vida más sana y armónica está la secreta ambición de llegar a la tierra prometida: la santa conciencia de volver a sentirnos parte del todo y así poder regresar a la mesa de Dios. En el transcurso de la historia Siddhartha despierta, se ilumina y, aunque hace esfuerzos considerables por opacar esa luz brillante que emana de su interior, al final de su vida es un faro irradiante de sabiduría perenne. Para lograrlo, Siddhartha abandona los juegos sin sentido en los que nos abocamos los adultos y decide entrega su voluntad y su existencia al río que no cesa nunca de fluir y es testigo de su devenir y el de todos. Pero un barquero lo rescata y lo ayuda a poner fin a los deseos de su ego, sin por eso tener que terminar su vida, para está manera recuperar la libertad de su ser. ¿Podría yo entregarme al fluir de los sucesos? ¿Cómo abonar el campo de mi conciencia para ver crecer las semillas de una nueva vida mortal y eterna? Yo sé la respuesta, que es tan simple como desgarradora, pero no estoy listo, aún, para despedirme de aquel que fue capaz de traerme hasta acá y tuvo el coraje de permitirme estas preguntas. Muchas veces me encontré entre amigos recordando mi experiencia con Siddhartha. Casi inevitablemente surgían de ellos las referencias a otros libros de Hesse como “Demian” “El Lobo Estepario” o “Narciso y Goldmundo”. Pero no era lo mismo, yo no quería compartir un atributo literario, yo quería comunicar la experiencia de haber tocado la corteza de un árbol milenario sintiendo como por dentro corría la sabia de un santo. Siddhartha recorre un camino pavimentado por avatares a los que todos estamos expuestos: la perdida del amor (dulce Kamala), el distanciamiento con su padre y con su hijo, la muerte de seres queridos, errores, codicias y traiciones. ¿Quiero ese destino? Leí Siddhartha por segunda vez hace poco, ya tengo cuarenta años y hace rato que he comenzado a sentir lo que solo un adulto sabe: que los años pasan como meses, estos como días y la vida como un sueño del que en cualquier momento despertaremos. Esta vez leí Siddhartha en mi casa. Mientras lo hacía, había un electricista haciendo unos arreglos y al advertir mi presencia me preguntó a que me dedicaba, le dije que era escritor y entonces quiso contarme la idea para una historia (todos tienen una idea para una historia). Tuve que esconderme en mi cuarto para seguir leyendo y a medida que volvía a recorrer la vida de Siddhartha sentí que las cosas que ocurrían en su vida no eran sucesos que le pasaban (así lo había creído a mis veinte años allá en la plaza) sino que los eventos de su devenir estaban íntimamente relacionados con su manera de respirar, caminar, vivir y relacionarse con el mundo. Su vida era su elección. Yo elegí está vida, yo elegí sentir lo que siento y ser lo que soy. Yo soy mi espermatozoide que fue fecundado por mi óvulo. Yo soy esa cadena de ADN que se reproduce y se manifiesta. Yo soy aquel que consciente de mi inconsciencia elige seguir, siempre seguir, nunca parar. El jardinero paso por la ventana de mi cuarto con su maquina de cortar césped y tuve que cerrar la cortina para que no me viera llorar y temblar al darme cuenta que Siddhartha, que yo, que vos, que todos, somos lo que elegimos ser y que la muerte a veces es la única manera de darnos descanso. Un ne
Publicado el: diciembre 10, 2007
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