En esta novela son presentadas las memorias de Pascual; el
personaje, condenado,
intenta dar explicación pública de su conducta
para, de este modo, procurar hallar un sentimiento con el que se sienta salvado ante su propia conciencia. Ya que él mismo se considera tan despreciable que no quiere el perdón de un tribunal o de Dios.
Su relato, ante el que el mismo
personaje confiesa sentir repugnancia está dedicado a su última víctima: un inocente que sonríe antes de ser asesinado.
Reconoce Pascual Duarte ser tan malo que no pide el indulto, sólo nos intenta dar a conocer las razones, según él, que explicarían su condición: circunstancias familiares y sociales adversas unidas a lo que él mismo dice sobre sí: "soy de natural violento".
La
familia de Pascual Duarte es una obra de suma importancia no sólo por su calidad sino también porque supuso el inicio de una corriente temática nueva centrada en lo existencial y en el tremendismo. En ella podemos ver unidas la tradición narrativa picaresca y el drama rural a través de las confesiones de Pascual Duarte.