Varios cientos de fábulas se han atribuido al antiguo narrador
griego Esopo. Es difícil determinar con certeza el número de fábulas
que compuso (se calculan unas 231), porque del propio fabulista
legendario se conoce poco. En el
siglo quinto a. C. el historiador
Heródoto escribe que Esopo fue un esclavo que pertenecía a Yadmón, un
hombre que vivió en la isla
griega de Samos. Impresionado por las
historias de Esopo, parece ser que Yadmón lo liberó. Heródoto también hace notar que Esopo vivió durante el reinado del faraón egipcio Amasis,
esto es, mediado el siglo sexto a. C. La tradición sostiene que Esopo
fue asesinado en la ciudad griega de Delfos en una disputa con sus
habitantes. Más tarde aún, se agregaron pintorescas historias sobre su
vida: la más notable fue el rumor de que era deforme, feo y mudo. La
ausencia de un texto establecido supone otra dificultad para determinar
qué fábulas fueron originalmente compuestas por Esopo. No es probable
que escribiera él mismo sus historias. La tarea de registrar las
fábulas fue asumida por escritores posteriores, sobre todo por Fedro,
escritor latino del siglo primero d. C, y Babrio, escritor griego del
siglo segundo d. C. Este acto de preservación proporcionó amplias
oportunidades para
agregar nuevas historias, una práctica que continuó
a lo largo de los siglos e incrementó de este modo la dificultad de
identificar el propio trabajo de Esopo. Por lo general las fábulas son
historias cortas que ofrecen un consejo moral o universal. El
significado del relato se entiende dentro de los límites de la propia
historia, pero los comentaristas posteriores de las fábulas
consideraron necesario agregar una pequeña declaración o proverbio como
explicación adicional. Esta costumbre puede haber sido especialmente
común en los escritores cristianos que heredaron las fábulas del mundo
grecorromano. Los protagonistas de estas historias son habitualmente
animales, y a menudo dos o más de ellos se ven implicados en alguna
disputa. Los animales representan el comportamiento humano de una
manera extremadamente simple. La mayor parte de las historias tienen
lugar en emplazamientos naturales o espacios abiertos, con frecuencia
en el mundo antiguo o en una localización intemporal. Ciertas fábulas
se refieren a los héroes y dioses de la mitología griega y romana:
especialmente Zeus, Hermes y Hércules se ven a menudo envueltos en la
creación y los asuntos de la humanidad. Otras historias (atribuídas a
Esopo pero ciertamente no suyas) incluyen el mundo imperial romano y su
relación con la gente corriente. Quizás el mejor ejemplo es la fábula
"El león y el pastor", en la que un pastor que muestra generosidad para
con un león que está sufriendo con una espina clavada en la zarpa es
recompensado infinitamente. Esta fábula supuso el núcleo principal de
la
historia posterior de Androcles, el buen cristiano arrojado a los
leones para entretener al emperador. También hay historias que
representan a gente cuyo modo de
vida depende de la naturaleza (como
granjeros, pescadores y cazadores) o que son artesanos, y la
esperiencia que adquieren de sus errores y luchas a lo largo de la vida.
Más sinopsis sobre Fábulas de Esopo