Harry Potter and the Deathly Hallows es, como todo el mundo sabe, el séptimo libro de la excelente saga de J.K. Rowling.
En este último volumen que aún tardaremos meses en leer (legalmente) en español, la autora cierra con maestría la
historia del niño mago y sus amigos, aclarando la mayoría de las preguntas que habían surgido a lo largo de las seis entregas anteriores y dejando algún que otro cabo suelto para poder resolverlo en las múltiples entrevistas que la autora va dando por ahí.
Harry, Ron y Hermione se entregan a la caza de los "horcruxes" en una aventura muy poco estimulante que les retiene varios meses exiliados del mundo de los magos. Voldemort ha tomado el control absoluto del ministerio, todos los sangre sucias están siendo despojados de sus varitas y la cabeza de Harry tiene un precio. Aún así, como era de esperar, Harry consigue su objetivo y destruye todos los pedazos de alma que Voldemort ha ido escondiendo por el mundo, aunque cuenta con un aliado que no se esperaba: Snape. A pesar de las apariencias, el bueno de Severus resulta ser eso, bueno, y la historia de amor imposible entre él y Lily Evans es, con mucho, lo mejor de todo el libro, aunque los seguidores a ultranza de la serie nos lo olíamos desde hace tiempo.
Con lo que no contaba Harry -aunque sí muchos de los ávidos lectores- era con que el alma de Voldemort estuviera dividida en ocho partes, no siete, siendo él, Harry, la octava. En un extraño giro de la historia, Harry se sacrifica voluntariamente y ofrece su vida a Voldemort, pero algo falla y, cual Lázaro, Harry vuelve al mundo de los vivos con la seguridad de que todos están a salvo, porque él ha ofrecido su vida por ellos. El final, aunque incluye la
muerte de Voldemort, es agridulce, ya que la tasa de mortalidad de la última lucha es alta y más de un muy querido personaje no llega a ver la luz del nuevo día. J.K. trata de darle un toque más alegre con un último prólogo que, en mi opinión, sobra, aunque deja bien a las claras que la historia se da por finalizada, que Harry ha perdonado a Snape y que Draco ya no es un enemigo a batir.
Lo mejor: la valentía de Neville, la historia de amor Lily-Snape, el esperado beso de Ron y Herminone, el extraño pasado de Dumbledore.
Lo peor: el lío con las reliquias de la muerte, la muerte de Dobby y Snape, el prólogo.