Pasaron algunos años durante los cuales mi vida transcurrió igual: entre borracheras, entre amigos, visitando muy de vez
en cuando a la tia Carmen, a don Laureano, conociendo nuevas personas...
Sin embargo, a pesar de estar rodeado de tanta gente, siempre al final del día, como sucede a todo ser humano, nos toca enfrentar la realidad de nuestra vida al encontrarnos solos, meditando en nuestra cama antes de dormir sobre nosotros mismos...Varias noches me acosté recordando lo que habia sido mi vida, las cosas buenas y las cosas malas que me había tocado vivir, y muchas veces me dormí llorando sin lograr entender la razón por la cual me sentía tan solo, tan vacío y llegaba a pensar que tenía que haber habido un error en todo esto, que sin lugar a dudas DIOS se había equivocado al permitir que yo viniera al mundo...siempre deseando...sufriendo...buscando sin encontrar...anhelando respuestas...siempre tocar! Tocar! sin que nadie responda a mi llamado...! Muchas veces me sentí un inutil, alquien incapaz de servir, de poder amar sin herir, sin lastimar...Todos estos
pensamientos daban vueltas en mi cabeza, enloqueciéndome de dolor, hasta que, para callarlos, empezaba a emborracharme, a beber y beber hasta entorpecerme y entonces aquel lugar sucio, gris y frio se tornaba en un cálido abrazo que finalmente me hacia descansar...¿Hasta cuando terminara este infierno?...El abismo abre su mounstruosa y pestilente boca de nuevo, y la lucha que se libra en mi interior amenaza con despedazarme y me prohibe
escapar...esta historia no tendrá un final feliz, pareciera que el destino es la muerte y la destrucción...¿por qué entré a esta dimensión llamada vida? ¿por qué no pude escapar entre las alas del viento para vivir en vez de morir? Aún sigo sin entender... mientras tanto, perdido en mis pensamientos, ruego por si alguien acaso puede escucharme, por un poco de misericordia y que me sea concedido un dulce sueño que me lleve hacia la montaña mas alta, lejos de la soledad que me acompaña, lejos del dolor que produce el rechazo y el olvido...