"El presente volúmen no es una introducción a la
vida y música de
Mozart. Está dirigido a lectores que ya conocen y aman por lo menos
algunas de sus obras."
Con esta advertencia que el
autor nos hace en el prefacio del libro,
nos muestra claramente el carácter de este trabajo. Se han escrito
decenas de biografías en los más diversos idiomas, que con el objetivo
de vender, dedican sus páginas a tratar de manera sensacionalista los
mitos y leyendas en torno a la vida de Wolfgang Amadeus Mozart
(1756-1791). Tampoco han faltado los análisis románticos a la
obra del
compositor, que más que analizar de manera crítica y profesional, se
limitan únicamente a alabar su música, y a revelar símbolos tan
rebuscados como inexistentes. El
libro de Alfred Einstein (1880-1952)
dista mucho de ser uno más de estos simples caprichos.
El trabajo del musicólogo alemán --reconocido mundialmente por su
análisis crítico a las
obras de grandes compositores-- no es una
biografía acabada del
genio de Salzburgo, ni tampoco es un análisis
tecnicista de su obra musical, sino que sintetiza estos dos ejes con la
maestría de un sabio en la materia. Así, se nos revela cómo cada una de
las visicitudes de la atribulada vida del compositor, conformaron el
genio y la personalidad del creador de la Sinfonía en Sol menor, así
como la relación de éstas con el fruto extraordinario de una existencia
corta pero a la vez mágica: su música.
La férrea educación de su padre, sus largos viajes por Europa, su
encuentro y relación con las grandes personalidades de la época --desde
diversos compositores hasta el mismo Papa-- se nos revelan como piezas
de este puzzle que fue la vida de Mozart, conocido por su carácter
extravagante, difícil y ambiguo. Sólo un experto en música es capaz de
revelarnos en qué grado influyeron en el niño prodigio autores
contemporáneos como Haydn, Bocherini, Johann Christian Bach, o su
propio padre, Leopold; o la magnitud del choque entre Mozart y los
grandes compositores de las generaciones anteriores como Johann
Sebastian Bach o Handel.
A todo esto se refiere el autor en la primera parte del libro: la gran
travesía que fue la vida de Mozart, desde sus viajes a Viena, Roma,
Paris, Londres y Mannheim, donde adquiriría todo el conocimiento
necesario para liberar al genio interior; sus problemas laborales con su odiado
empleador, el Arzobismo Colloredo, como también sus anhelos amorosos
con Aloysia Weber, y su posterior y difícil matrimonio con la hermana
de ésta, Contanze; la muerte de su madre durante su fracasado intento
de conseguir un puesto de importancia en las cortes europeas, como
también las tempranas muertes de sus hijos; su definitiva aunque no
menos problemática estadía en Viena y el inesperado final de la vida
del autor del Réquiem. Para esto, Einstein no se remite a relatos y
anécdotas contadas por otros autores, sino que busca comprender al
compositor a través de la obra epistolaria que ha sido rescatada.
Muchas veces un simple comentario en una de las cartas de Wolgang a su
padre, nos revela mucho más que un acabado estudio de algún académico,
por no mencionar las agudas críticas que hacía a casi todos sus
contemporáneos. El autor lo resume: Mozart era un genio, y él lo sabía.
Conocía perfectamente sus capacidades, y su superioridad sobre tantos
otros compositores de la época. Pero su compleja personalidad no
siempre se muestra de forma nítida en su abundante correspondencia.
Incluso Mozart no era perfecto, y más aún, su carácter infantil
y su incapacidad para comportarse en público fueron aspectos cruciales
en su vida, que lo llevaron a grandes fracasos tanto en el plano
afectivo como profesional. El musicólogo nos describe con gran agudeza
psicológica estos oscuros pasajes de la vida del músico.
La segunda parte del libro se enfoca en la obra de Wolfgang Amadeus,
aunque nunca deja de lado las referencias a su vida. Comúnmente se
piensa que toda obra de arte está directamenterelacionada con la vida
del autor y su contexto social e histórico. Pero uno se sorprende al
saber cuán lejos está esta sentencia del trabajo artístico de Mozart.
Porque este genio no se inspira en paisajes, ni en sucesos históricos,
ni en acontecimientos positivos ni negativos de su propia vida; toda
causa, toda inspiración de sus grandes obras la obtenía de su
propio ser, de su interior, de su genio. Y este concepto es crucial a
la hora de comprender la música de Mozart, divina en su armonía como
hermosa en su forma, pero abstracta finalmente. ¿Y qué hay de las tres
grandes sinfonías de 1788? ¿Qué hay del Réquiem y su muerte? ¿Qué hay
de sus llamadas obras masónicas? Einstein se muestra escéptico ante
muchas de las referencias programáticas a la obra del compositor,
respaldado siempre por abundante información histórica, como también
por su vasto conocimiento en el área de la interpretación musical. Así,
en el libro se hunden con visión objetiva y profesional, variados mitos
en torno a la vida de Mozart, como el conocido episodio de la
composición del Réquiem, su última obra. Aunque con la misma agudeza objetiva, el autor
nos revela en muchas obras aspectos que ignorábamos, como el porqué de
la elección de las tonalidades en su música.
Las obras son analizadas temáticamente y no cronológicamente, como a
menudo se ha hecho. Comienza caracterizándonos las obras de cámara,
pasando por las sinfonías, conciertos y obras religiosas, para terminar
con la culminación de su arte, el lugar dónde la universalidad de
Mozart se nos impone ante nuestros ojos y oídos, dónde confluyen el
genio instrumental y el genio dramático: sus óperas.
Un libro verdaderamente revelador, especialmente para quienes ya han
leído sobre la biografía de Mozart, y conocen y disfrutan de su música.
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