El hijo de un oficial español, José había seguido la carrera política de su padre, dándoles el nivel de teniente coronel,
el valor demostrado en combate que había hecho en África y la Península Ibérica.
Así que cuando se embarca rumbo a América, ya tenía toda la experiencia necesaria para realizar la tarea que pretendía: la liberación de los países de América del Sur, perteneciente al dominio español.
En 1812, cuando tenía 34 años, dirigió una división de granaderos a caballo, entró por primera vez en la historia de la Argentina, el apoyo a un movimiento revolucionario.
Después de pasar un año en el mando del ejército del Alto Perú, dedicado a la preparación de un plan maestro, es decir, para invadir a Chile, pasando por los Andes y luego al Perú por mar.
En 1817, comenzó su compañía que duró 17 días y que fue realmente memorable.
Después de algunas luchas victoriosas, libero el Chile.
Y en julio 9, 1821, entró en Lima, que se declara la independencia del Perú.
Algún tiempo después, ya su intento fallido de la colaboración militar con Simón Bolívar, fue a Europa y murió en Francia en 1850.