(26 de julio de 1894, Godalming, condado de Surrey, cerca de Londres–22 de noviembre de 1963, Los Ángeles, California, EU)
proviene de una familia de tradición intelectual. Su padre y su abuelo fueron biólogos prominentes; su medio hermano, Andrew Huxley, recibió el Premio Nobel de Medicina; su madre fue una de las primeras mujeres en estudiar en Oxford, y su tía fue la novelista Mrs. Humphrey Ward, quien fue su protectora cuando muy joven, Aldous, perdió a su madre. Durante su adolescencia sufrió una enfermedad en los ojos (
queratitis punctata) y por tres años quedó prácticamente ciego. Aprendió a tocar el piano y a leer en sistema Braille. Con el fruto de esta experiencia escribió, en 1942,
El arte de ver, donde relata cómo se recuperó de la ceguera.
A los veintidós años publicó su primer libro de poesía,
La rueda encendida, al cual le seguirían tres volúmenes del
mismo género (ninguno ha sido traducido al español). Contrajo matrimonio en 1919 con Marie Nys. Asimismo, trabajó como profesor y redactor en una prestigiada revista. Hizo crítica de teatro, música, literatura y temas diversos.
Huxley incursionó en todos los géneros literarios y en algunos periodísticos. En 1920 publicó su primer libro de cuentos,
Limbo; de ahí siguieron otros cuatro, entre ellos
El mexicanito (1924). Su primera novela la escribió un año después,
Los escándalos de Crome, la cual le daría buena reputación como escritor. Dado que Huxley era un viajero, en 1925 visitó Túnez y después recorrió Asia y varios países de Europa. Vivió en Francia, Italia y finalmente en Estados Unidos. En 1931 escribió, en cuatro meses, con su visión futurista,
Un mundo feliz, y al año siguiente se publicó. Fue precisamente la novela que le dio, en vida y en
muerte, la inmortalidad. Porque habla de la libertad y su discurso es vigente.
Además de viajar, le gustaba pintar y vivir cosas nuevas. Por ello, incursionó en la experimentación del consumo de mezcalina y LSD, reflejada en su literatura. Al respecto, con la influencia literaria del poeta William Blake (
Y cuando las puertas de la percepción se abran, entonces veremos la realidad tal cual es: infinita), escribió un libro de ensayos acerca del arte, de religión y de su experiencia con la mezcalina que marcó a muchas generaciones de los sesenta,
Las puertas de la percepción. Incluso, el mismo Jim Morrison se basó en él para ponerle nombre a su grupo musical The Doors.
El maestro Aldous Huxley se casó dos veces. Se dedicó a la pintura. Se le quemó su casa cuando vivía en Hollywood, donde perdió todas sus pertenencias y recuerdos, aunque logró rescatar el manuscrito de su última novela,
La isla, que podría decirse que es la contraparte de
Un mundo feliz.
Era un hombre ingenioso y de pensamiento abierto. Se interesaba por el misticismo, por la paz y la ciencia. Al final de su vida se dedicó a dar conferencias y a escribir sobre religión, y hasta conoció a gurús orientales. No obstante, él mismo comentó que era bastante vergonzoso haber estado ocupado toda su vida en el problema del ser humano y haber descubierto que uno no tiene mucho más que ofrecer, a modo de consejo, que el consabido: intentar ser un poco más amable.
Escribió más de cuarenta libros, entre novelas, cuentos, ensayos, traducciones y poesía, además de sus críticas, que en vida fueron recopiladas, más lo que salió a la luz después de su muerte. Hay que subrayar que también escribió guiones para la industria cinematográfica en Hollywood, y hasta trabó amistad con Charles Chaplin y Greta Garbo.
Su muerte no hizo mucho ruido, porque dejó de existir el mismo día en que asesinaron a John F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963, a los sesenta y nueve años de edad. A su muerte le fue leído al oído, según su propio deseo,
El libro tibetano de los muertos. Él decía que en la muerte la persona debería tener la mente más clara que en cualquier otro momento de la vida. Fiel a su filosofía, en el momento final le pidió a su esposa que le administrara 100 mcg de LSD. Sus cenizas fueron trasladadas ocho años después a Inglaterra, donde descansa junto con su familia.