La Agonía y el Extasis ,
novela biográfica, muestra mucho de la vida de Miguel Ángel: comienza con él como un niño de doce
años, y concluye con su muerte, aproximadamente, ochenta años después. Aunque Stone abarca la mayor parte de la vida de Miguel Ángel, él se ve más interesado con el aprendizaje del artista, y su trabajo tempranero; cuando Miguel Ángel llega a los sesenta años, aproximadamente dos terceras partes de su vida, la
novela está prácticamente terminada. La lucha cobra más relevancia que la victoria. A causa de la gran cantidad de detalles, algunos incluso provienentes de cartas previas sin trasladar, acerca de la extensa vida de Miguel Ángel, Stone tuvo que seleccionar bien el material, con tal de proveer de una estructura dramática la historia de un hombre y su existencia.
La forma en que Stone nos presenta a Miguel Ángel, éste es el artista completo: pintor, escultor, poeta,
arquitecto y, finalmente, ingeniero. La Agonía y el Éxtasis procura mostrar su lucha hasta convertirse en uno de los principales íconos del Renacimiento humanista. En el transcurso de la novela, Miguel Ángel debe sobrepasar la interferencia de su familia, dogma religioso, intriga política, patronato papal, campañas militares, y dificultades artísticas en el fin suyo de lograr sus ambiciones como artista. Pese a la oposición de su padre, el Miguel Ángel de doce años logra convertirse en aprendiz, primero del pintor Ghirlandaio, y luego de Bertoldo, un escultor, quien dirige una escuela financiada por Lorenzo de Medici, padre del arte de Fiorentina. Miguel Ángel rápidamente gana la estima de Lorenzo, conoce sus hijos (Giulio y Giovanni, y Contessima, su primero amor), sufre el primero de varios ataques por parte de colegiales violentos ( su nariz es rota por Torrigiani, quien siempre luego molestó a Miguel Ángel), y se abstiene de aprender el arte de la disección y fisiología que le era requerido en sus estudios. Eventualmente, Savonarola, un cura reformista, llega al poder, y su movimiento cruzado pone en peligro a la familia Medici, y al arte Florentino. Cuando Savonarola gana políticamente, y como religioso, más control, Miguel Ángel deja Florencia y viaja a Bologna, donde conoce a la sensual Clarissa Saffi, y hace el Bambino que atrae la atención de Leo Baglioni. En Roma, por primera vez, Miguel Ángel conoce a Jacopo Galli, un banquero, que le financia una escultura; Giuliano Sangallo, un arquitecto; y Bramante, otro arquitecto y adversario. En Roma, Miguel Ángel esculpe la Pieta, aprende acerca de las nociones de los patrones religiosos, y se interesa en San Pedro—la edificación del nuevo San Pedro, que lo involucra en controversia y, finalmente, consume sus últimos años. Miguel Ángel regresa a Florencia, donde él esculpe "El Gigante", una escultura de David que se convierte en el símbolo de Florencia. Por esos tiempos, conoce a Leonardo da Vinci, su rival más importante, y a Rafael, el pintor— los tres se convierten en el triunvirato del Renacimiento del arte Italiano. Celoso de Leonardo, Miguel Ángel compite con él, creando ambos obras para los gobernadores de Florencia. El Papa Julio escucha del trabajo de Miguel Ángel, que fuerza a éste a trabajar en bronce, cosa distinta a su amado cosa que nunca había usado, y se ve obligado a pintar el cielo de la Capilla Sixtina. Julio fue quien decidió construir un nuevo San Pedro. Julio es secundado por dos padres de Medici, quienes solamente suman problemas para Miguel Ángel: Giovani, forzándolo a trabajar en un metal de Pietrasanta, una región inaccesible, lo que pone a Miguel Ángel a trabajar de ingeniero, y a Giulio, y contra las fuerzas el artista debe usar sus talentos de ingeniero, para fortificar la cuidad de Florencia. Los sacerdotes de Medici son seguidos por el Papa Pablo III, quien contrata a Miguel Ángel para pintar la Última Sentencia, además, luego de fuertes disputas por la venidera construcción de la catedralde San Pedro, lo instituyen como arquitecto de tal obra. El domo, la última creación de Miguel Ángel, es el apropiado broche de oro para sus esfuerzos creativos. Además de ganarse la aclamación artística, él encuentra un asistente, Tommaso de Cavalieri, quien finaliza San Pedro, y a Victoria Colonna, el epítome femenino del Renacimiento, y su último gran amor.