25 de septiembre de 1973. Barcelona, Cataluña, España. Última etapa del franquismo.
Ésa es la fecha y contexto en la que el
anarquista Puig Antich es detenido brutalmente por la policía en la
ciudad de la capital catalana en la esquina de Girona con Consell de cent.
Después de una operación por parte de las autoridades del momento, que no puede ser más que calificada como desastrosa, Salvador Puig Antich y uno de los policías acaban en el Hospital Clínic de la ciudad condal.
Francisco Aguas había sido (en palabras del médico que le atendió a su llegada) ‘cosido a balazos’ mientras que el prisionero presentaba múltiples golpes de culata en al cabeza, un disparo que le perforó la mandíbula y otra bala alojada en el hombro izquierdo.
El informe oficial de la policía fue que el subinspector muerto sólo presentaba 3 disparos. 3 de los 4 que el detenido había realizado.
Tras ser internado en la prisión Modelo de la misma ciudad, Salvador, al igual que toda la gente que le rodeaba (hermanas, amigos, abogados) deberán enfrentarse a las irregularidades que desde el primer momento rodearon el caso correspondiente a este joven: justicia militar, le llamaron.
Tras dos juicios que parecieron simplemente de puro teatro para cualquier observador con dos dedos de frente, el joven anarquista de veinticinco años, Salvador Puig Antich, es
condenado a pena de muerte (‘Sólo una, y por lo del policía’); durante el juicio, ninguno de los testimonios de la defensa fue aceptado, no se hicieron las pruebas de balística, y se consideró como absoluta la verdad obtenida de la autopsia del cuerpo… autopsia que en lugar de realizarse en el instituto médico-forense de la ciudad, se realizó en la comisaría de Enric Granados. Ningún abogado, ningún testigo… sólo más policías y el médico realizando la exploración.
El libro ‘Cuenta atrás’ de Francesc Escribano, recoge los testimonios de la gente que rodeó y conoció a Salvador; durante toda la vida (sus hermanas y amigos) como en los últimos meses (el abogado, el funcionario, el resto de sus compañeros del MIL,…). Conociendo los sucesos que llevaron a Salvador (como a la mayoría de sus compañeros de armas), a acabar en prisión, muertos o en el exilio.
Entre sus páginas podemos encontrar una de las verdades más desgarradoras de los últimos tiempos de nuestro país. Un hecho que no hay que olvidar y un recuerdo a la lucha por la libertad de las personas.
El primer viernes de marzo de 1974, el joven esperaba, rodeado de tres de sus hermanas, la muerte. Sólo la clemencia del dictador, podía salvarle en esos momentos. Tenían 12 horas por delante.
Un indulto que no llegó.
A las 9:00 de la mañana del 2 de marzo, Salvador fue conducido a una pequeña sala de la prisión que habían habilitado como lo que serían las últimas cuatro paredes que él vería en vida.
Menos de una hora más tarde, Salvador Puig Antich, de veinticinco años de edad, yacía muerto tras haber sufrido una ejecución por
garrote vil. El régimen había obtenido su venganza tras la muerte de Carrero Blanco (muerte de la cual, él, no tuvo nada que ver).
Con los pelos de punta, y la carne de gallina, esta lectura debe ser ‘obligatoria’ para todo aquél que se precie de conocer la
historia de su país.
Simplemente, una historia que no puede caer en el olvido.
‘Recordar és la millor manera de dir mai más’ (‘Recordar es la mejor manera de decir nunca más’).
Título original: ‘Compte enrere’.
Más sinopsis sobre Cuenta atrás. La historia de Salvador Puig Antich