Como reza el dicho: “Una vez
submarinista ... siempre submarinista”. Federico Salmón ingresó a la Escuela
Naval del Perú el año 1927 y a partir de su segundo año como cadete de la Escuela Naval, participó en prácticas marineras y de guerra naval a bordo de los cuatro
submarinos “R”; allí encontró su vocación de submarinista. Se graduó de Alférez de Fragata en 1932 y en1937 obtuvo su calificación en Submarinos a bordo del R-3. Fue jefe de la Escuela de Submarinos el año 1940 hasta enero de 1942; luego comandante del R-3, desde febrero de 1942; y del R-2 desde febrero de de 1943 hasta abril de 1945. En diciembre del año 1949 asumió la comandancia de la División de Submarinos, hasta abril de 1953. En ese lapso cumplió una importante comisión cuando tuvo a su cargo el Grupo de Inspección de la Construcción de los Submarinos tipo “SIERRA” en EE.UU. Fue también comandante de la Flotilla de Submarinos el año 1958. En febrero de 1960, por su experiencia operativa es designado comandante del nuevo BAP
Almirante Grau, ex HMS
New Foudland, integrando la comisión que trajo dicha unidad desde Inglaterra. Ascendió a contralmirante en 1963. En 1966 pasó a la situación de retiro. En 1963, siendo presidente del Centro Naval del Perú, integró el grupo de destacados oficiales e historiadores de la Comisión para Escribir la
historia Marítima del Perú, de la cual fue presidente; La monumental obra tiene publicados hasta la fecha 13 tomos en 24 volúmenes. El año 1973 la Comisión, por decreto supremo pasó a ser el Instituto de Estudios Histórico Marítimos del Perú, cuya presidencia continuó ejerciendo hasta el año 1992. Actualmente es su presidente Honorario Vitalicio. Sobre su vida de submarinista, relata Salmón: -Desde mi egreso de la Escuela Naval, sentí una especial inclinación por el arma submarina; me impresionó la novedad de este tipo de buques y su historia durante la I Guerra Mundial. Durante mis años de cadete navegué en los "R", los cuales participaban en todos los Cruceros de Verano, tanto al extranjero como en aguas del litoral, así, cuando me nombraron, el 23 de julio de 1935 para servir a bordo del BAP
R-3, pude definr claramente mi vocación por el arma submarinista. Sobre su primera inmersión, dice: -Se produjo cuando era yo cadete del segundo año, durante el crucero de verano de l928 a bordo del B.A.P.
R-2; de febrero a marzo navegamos a lo largo de la costa del Perú. Nunca imaginé que años después sería su primer comandante por casi tres años. Sobre su proceso de calificación, cuenta: -En 1935, cuando hacía mi último año de alférez de fragata, me encontraba sirviendo en el
R3, por lo que tuve la oportunidad de viajar, de julio a diciembre de 1936, a bordo de éste cuando con el
R-4 navegaron hacia Filadelfia para realizar el primer cambio de baterías en su misma casa constructora, “The Electric Storage Battery Co.”. Al ascender a teniente segundo en 1936, califiqué en submarinos cuando me desempeñaba como oficial del “R-2”. Durante un año y medio participé en intensivas prácticas y operaciones en la mar en el área del Callao, así como en diferentes latitudes a todo lo largo de la costa peruana y en viajes a la zona del Canal de Panamá. Para la calificación, los oficiales declarados aptos, debían rendir un examen teórico y práctico, y después servir a bordo de un
Submarino por no menos de seis meses, llevando un cuaderno de los temas desarrollados. Además, debía haber hecho por lo menos veinte inmersiones como oficial de irealizado diez aproximaciones exitosas en una mesa de ataque o efectivamente, a bordo de un submarino; haber tenido por lo menos un año de servicios a bordo de un submarino. Felizmente yo tenía una buena experiencia y obtuve mi calificación sin dificultad. Esta me permitió, en 1939, ser, junto con Carlos Espinoza Illich, cuando ambos éramos tenientes primeros, los primeros instructores de la Escuela de Submarinos organizada por el contralmirante Roque Saldías. Sobre el entrenamiento de los submarinos en la mar, dice: -Los submarinos salían a operar durante tres o cuatro días de la semana en el área asignada en la bahía del Callao, efectuando toda clase de operaciones, incluso ejercicios de ataque sobre las unidades de superficie de la escuadra. Era un proceso integral que incluía todas las actividades para este tipo de unidad, como emergencias, lanzamiento de torpedos sobre blancos asignados, y se procuraba siempre la mayor cantidad de acción. El empleo de los “R” en intensivos ejercicios y operaciones, trajo consigo un marcado avance en el conocimiento, operación y mantenimiento del torpedo, arma submarina que prácticamente no se utilizaba todavía, dado lo antiguos y precarios sistemas de los dos cruceros y del destroyer
Teniente Rodríguez. En cuanto a tecnología, hubo un gran incremento de conocimientos y experiencia para oficiales y personal subalterno: en ingeniería diesel, electricidad, uso y mantenimiento de grandes plantas de baterías, sistemas de ataque, comunicaciones, armamento (los buques disponían de un cañón de 3”) y demás instalaciones del submarino.
(En:
Snorkel, Boletín de la Asociación de Oficiales Submarinistas del Perú. Lima, set.-dic., 2004, Nº 36)
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