Es la breve historia de un joven viajante llamado Gregor Samsa cuya vida transcurre marcada por la rutina. Un patron que
a pocos resulta ajeno y que el autor desestabiliza introduciendo un elemento tan sencillo como puede ser la imaginación. Con ella intenta desmantelar los muros en los que parece hemos encerrado nuestra verdadera naturaleza de seres vivos. Los cambios producen nuevas
visiones, las nuevas visiones nos llevan a nuevas opiniones y de éstas viajamos a la personalidad cambiante y al influjo ineludible del exterior. Kaffka elige un estilo abierto para narrar la
historia más íntima. Quiebra los prejuicios, rompe las imposiciones y cosigue que el lector se transforme a lo largo de la historia. La vida y el mundo conocido se caen ante la desgracia, las personas se muestran diferentes, crueles, sin piedad, por la perdida normalidad pero aún así hay un aliento de esperanza encerrado en su irreconocible actirud, el de que todo regrese a como estaba ayer. Que por lógica no suele cumplirse, es entonces cuando se conforman y buscan lo positivo del nuevo ahora, de la nueva vida. Y el pasado sólo es eso, puro e inofensivo pasado.