¿Dónde está el cielo?
¿Crees que allí se está mejor?
¿Sabes si existe?
Con la edad cada vez me doy
más
cuenta: me gusta vivir en la
tierra.
Hay tantos deseos y sueños que me gustaría alcanzar.
También me doy cuenta de lo primitivo y destructivo que es el hombre: no lo entiendo.
Sólo piensa en si mismo, en dinero y no ve a los demás.
Ciega cólera destructiva, se acerca el juicio final.
Allí donde vivieron hombres, sólo se ven ruinas, campos de batalla, nadie piensa en mañana.
No soy ni mucho menos perfecto, he cometido estupideces, aprendí de ellas y sufrí; mi súplica de perdón fue escuchada, aceptada, espero se me concedan muchos años, meses, días, horas y segundos, bellos para vivir y sentir, pudiendo decir algún día a alguien: gracias.
En primer lugar se vienen mis padres a la cabeza, esto me hace bajar la voz, me tranquiliza, me calla.
Qué grande es la tierra y todas sus vicisitudes.
Qué grande, inmenso, es el universo. Sé que todo ha sido creado, y a nosotros confiado. No pienso sólo en mí, ni sólo para los años venideros. Dios será mi guía.