Esta novela es la segunda parte de Justine o las desventuras de la virtud. Julieta, es la hermana mayor de Justine y a diferencia
de esta al quedar huérfanas elige el camino del vicio para sobrevivir. La obra del marqués se caracteriza entre otras cosas por la extrema violencia y vejaciones de las que hace víctimas a sus
personajes femeninos, siendo siempre un hombre poderoso el ejecutor.
Julieta es la antitesis de los personajes femeninos de Sade; ella es cómplice de los vicios y goza de todas las expresiones sexuales en las que las otras se sentirían sometidas y humilladas. Cuatro amantes marcan su vida, la primera la abadesa del convento en donde ella y su hermana fueron educadas hasta la muerte de sus padres, y después dos amantes varones cada uno más rico y poderoso que el anterior, hasta convertirse en la querida del Papa Pío VI.
Posiblemente de toda la obra del marqués estás sea la más erótica y lúdica, de la mano de Julieta el lector va conociendo una a una las cuatro pasiones y sus
posibilidades tal como el autor las enlista en los 120 días de Sodoma; lo que erótiza el relato de Julieta es su pasión y gozo en cada una de esas posibilidades.