.
La Guerra de Malvinas, desde una pequeña goleta histórica
La Guerra de Malvinas, desde una pequeña goleta histórica La historia de una goleta histórica utilizada durante
la guerra contra Gran Bretaña por las Islas Malvinas, la vida actual de los isleños y la biografía de un olvidado explorador alemán de la Patagonia, se entrelazan en "Los viajes del Penélope", una autobiografía, ensayo y relato de viaje de Roberto Herrscher, periodista argentino y ex combatiente durante aquel episodio bélico. El libro está estructurado a "partir de memorias personales, pero mezclado con voces de otra gente, que no soy yo", señaló Herrscher, radicado desde hace años en Barcelona, donde dirige un master de periodismo Sociólogo además de periodista, y profesor invitado de la Fundación Nuevo Periodismo de Gabriel García Márquez, Herrscher fue el único soldado destinado a la tripulación de la goleta "Penépole" requisada por las tropas argentinas al invadir las Islas Malvinas. El mando naval argentino al requisar "Penépole" desconocía que la goleta había sido construida en 1927 y había llegado a la Patagonia un año después tripulada por Gunter Pluschow, un héroe alemán de la Primera Guerra Mundial, que fue el primero en tomar fotografías aéreas de la Patagonia y en realizar un relevamiento desde el cielo de la isla de Tierra del Fuego, compartida por Argentina y Chile. Resulta apresurado afirmar que una guerra termina cuando el ejército derrotado alza la bandera blanca. En el caso de Roberto Herrscher, la Guerra de Malvinas siguió habitándolo durante veinticinco años, el tiempo que le llevó conjurar la experiencia en el libro Los viajes del Penélope. La historia del barco más viejo de la Guerra de Malvinas, que acaba de publicar Tusquets, una crónica de sus días como combatiente que incluye a un tiempo historias del archipiélago y los kelpers y el reflejo de antiguas gestas aventureras que tuvieron lugar en aquellas latitudes. El elemento que hilvana los diferentes planos del relato es la goleta del título. En esa embarcación de madera de apenas dieciséis metros de eslora, ocupado en tareas de rescate y transporte pasó el autor la guerra. Este libro era una asignatura pendiente para Herrscher, licenciado en Sociología y máster en periodismo por la Universidad de Columbia Tardó casi veinticinco años en sentarse a escribirlo.......<< porque primero necesitaba aprender a escuchar y a no, juzgar >>afirma casi deteniéndose entre palabra y palabra queriéndole dar fuerza a la idea Herrscher vio por primera vez al Penélope en la isla Aguila (Speedwell Island) el 8 de mayo de 1982. Tenía diecinueve años, hacía un mes que estaba en Malvinas y era el único conscripto en un grupo de siete hombres al que se le asignó la tarea de tripular aquella goleta decomisada a los lugareños. Formado en un colegio bilingüe de San Isidro, lo habían enviado a las islas como traductor. "El barco me cayó simpático, me gustó. Prefería estar en el mar a estar metido en un pozo", dice. Para la crónica de sus días a bordo del Penélope, Herrscher apeló a sus recuerdos y a los de sus compañeros de tripulación. Así, narra la recorrida por el estrecho de San Carlos buscando sobrevivientes del ataque al buque Isla de los Estados, el vuelo rasante de los Sea Harriers ("cuando llegabas a verlos ya no estaban"), el bombardeo de la artillería naval inglesa que los sorprende en Bahía Fox, los resplandores lejanos de la batalla de Ganso Verde, el frío, el hambre y su idea de que la muerte lo encontraría antes de que pudiera terminar de leer "The heart of the matter", la novela de Graham Greene que había encontrado en la casa de un funcionario inglés en Puerto Argentino "El Penélope era el refugio que uno necesita cuando está en medio de una experiencia extrema -cuenta Herrscher, que ha colaborado en los principales diarios argentinos Allí conoce a Finlay Ferguson, un viejo lobo de mar que capitaneó el Penélope durante diecinueve años y que permanece a bordo algunas jornadas para explicarles a los argentinos los secretos de la nave, apenas días después de haber usado el barco para llevar a niños isleños a un lugar seguro. Siguiendo la estela de la goleta, el autor rescata la historia de sus sucesivos dueños, gente que ha aprendido, a través de generaciones, a vivir en la lejanía y la soledad de las islas. Allí aparece el Penélope, que entonces se llamaba Feuerland, nombre que la vieja goleta -a fin de cuentas, una sobreviviente- recupera el año pasado, cuando una sugestiva vuelta del destino la devuelve a Alemania. "El Penélope es un barco con tres identidades, o de tres banderas -.......la argentina, la kelper y la alemana. Y es que Herrscher quería ver un mismo objeto valorado desde distintas miradas, que no son también otra cosa que distintas culturas." Además de saldar su asignatura pendiente, con este libro que reúne las tres versiones del Penélope y que de algún modo acerca a los protagonistas de las tres etapas de su largo viaje, el autor también termina su misión. Después de todo, como traductor, Herrscher había sido enviado a las islas para que unos y otros se entendieran. Donanfer
La Guerra de Malvinas, desde una pequeña goleta histórica La historia de una goleta histórica utilizada durante la guerra contra Gran Bretaña por las Islas Malvinas, la vida actual de los isleños y la biografía de un olvidado explorador alemán de la Patagonia, se entrelazan en "Los viajes del Penélope", una autobiografía, ensayo y relato de viaje de Roberto Herrscher, periodista argentino y ex combatiente durante aquel episodio bélico. El libro está estructurado a "partir de memorias personales, pero mezclado con voces de otra gente, que no soy yo", señaló Herrscher, radicado desde hace años en Barcelona, donde dirige un master de periodismo Sociólogo además de periodista, y profesor invitado de la Fundación Nuevo Periodismo de Gabriel García Márquez, Herrscher fue el único soldado destinado a la tripulación de la goleta "Penépole" requisada por las tropas argentinas al invadir las Islas Malvinas. El mando naval argentino al requisar "Penépole" desconocía que la goleta había sido construida en 1927 y había llegado a la Patagonia un año después tripulada por Gunter Pluschow, un héroe alemán de la Primera Guerra Mundial, que fue el primero en tomar fotografías aéreas de la Patagonia y en realizar un relevamiento desde el cielo de la isla de Tierra del Fuego, compartida por Argentina y Chile. Resulta apresurado afirmar que una guerra termina cuando el ejército derrotado alza la bandera blanca. En el caso de Roberto Herrscher, la Guerra de Malvinas siguió habitándolo durante veinticinco años, el tiempo que le llevó conjurar la experiencia en el libro Los viajes del Penélope. La historia del barco más viejo de la Guerra de Malvinas, que acaba de publicar Tusquets, una crónica de sus días como combatiente que incluye a un tiempo historias del archipiélago y los kelpers y el reflejo de antiguas gestas aventureras que tuvieron lugar en aquellas latitudes. El elemento que hilvana los diferentes planos del relato es la goleta del título. En esa embarcación de madera de apenas dieciséis metros de eslora, ocupado en tareas de rescate y transporte pasó el autor la guerra. Este libro era una asignatura pendiente para Herrscher, licenciado en Sociología y máster en periodismo por la Universidad de Columbia Tardó casi veinticinco años en sentarse a escribirlo.......<< porque primero necesitaba aprender a escuchar y a no, juzgar >>afirma casi deteniéndose entre palabra y palabra queriéndole dar fuerza a la idea Herrscher vio por primera vez al Penélope en la isla Aguila (Speedwell Island) el 8 de mayo de 1982. Tenía diecinueve años, hacía un mes que estaba en Malvinas y era el único conscripto en un grupo de siete hombres al que se le asignó la tarea de tripular aquella goleta decomisada a los lugareños. Formado en un colegio bilingüe de San Isidro, lo habían enviado a las islas como traductor. "El barco me cayó simpático, me gustó. Prefería estar en el mar a estar metido
Publicado el: abril 09, 2007
Más resúmenes de Donanfer
More