Buscar
×

Registro

Utiliza tu cuenta de Facebook para un rápido registro

O

Crea una cuenta de Svoong desde cero

¿Ya eres miembro? Iniciar sesión!
×

Iniciar sesión

Ingresa utilizando tu cuenta de Facebook

O

¿No eres miembro? Registro!
×

Registro

Utiliza tu cuenta de Facebook para un rápido registro

O

Iniciar sesión

Ingresa utilizando tu cuenta de Facebook

Shvoong Principal>Libros>Reseña de El Cristo de Velázquez

El Cristo de Velázquez

Reseña del Libro   por:Pepague     Autor : Miguel de Unamuno
ª
 
Sinopsis
El Cristo de Velázquez
Miguel de Unamuno
Unamuno nació en Bilbao el 29 de septiembre de 1864 y murió en Salamanca el 31 de diciembre de 1936. Era hijo de una familia de clase media acomodada, perdió a su padre cuando apenas contaba seis años.Realizó sus primeros estudios en el Colegio de San Nicolás de su ciudad natal, y más tarde, en 1875, ingresó en el Instituto Vizcaíno para cursar el bachillerato. Durante esa época a través de Balmes conoce a Kant, Hegel y Descartes.
Como su título bien lo indica, el autor toma de modelo inspirador el cuadro de Velázquez y de su observación minuciosa, surge el poema, inspirado por la obra del pintor o por el aliento del mismo Dios que inspiró a éste y que vuelve a actuar sobre el espíritu de Unamuno.
La obra consta de cuatro partes, dividida cada una de ella en numerosos parágrafos, que pueden gustarse en forma independientemente, más en la organización que realizó de la misma logró un plan coherente pues el carácter típicamente lírico del poema se revela ante una lógica que permite facilmente encuadrarle en las clasificaciones tradicionales.
Es un rosario de meditaciones en torno a la vida pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo y que espiritualmente son como un haz de luz que inflama la pasión religiosa de Unamuno y que se reúnen en torno al ideal único del gran escritor que ve resuelto en la muerte del Redentor, nuestra redención; gracias a la muerte que se obra en el sublime sacrificio, ve la permanencia de la conciencia humana después de la muerte. Consta la primera parte de treinta y nueve parágrafos, generalmente de breve extensión, como lo son todos los del poema. En los primeros, proclama la sugestión del lienzo, cuando dice: Vara mágica / nos fue el pincel de don Diego Rodríguez / de Silva Velázquez. Por ella en carne / te vemos hoy. El autor agradece la sublimidad de la pintura de Velázquez, porque a través de ella podemos ver a un Cristo divino y humano, tal como el escritor, piensa que fue en la realidad.Unamuno añade nuevos nombres simbólicos al nombre de Cristo y los enriquece con su poética, extrayéndoles de lugares bíblicos que cita al margen. Tan sólo una cita de Santa Catalina de Siena, que sirve de epígrafe al párrafo cuarto de esta parte, se sabe que no fue tomado de la Biblia. Se dan los nombres de: Rosa, Arroyo-fuente, Nube-música, Lino, Águila, León, Toro, Puerta, Lirio, Espada, Ánfora, Paloma, Árbol, Barco, Ciervo y otros más. En todos sus parágrafos se mantiene la misma tensión al par poética y religiosa.
La segunda parte, más breve, consta de catorce párrafos, es la que tiene un carácter más descriptivo.Son dignos de especial mención, si cabe tal elección entre fragmentos parejos de emoción, el párrafo segundo, ( se consumó gritaste con rugido / cual de mil cataratas…Siguiese místico silencio sin linderos…), o el séptimo donde describe la escena de la Crucifixión: Lázaro, pálido repatriado de la tumba, lloraba al recordar que también lloraba Cristo por su muerte; la Madre Nuestra Señora, trasegaba a su corazón los dolores de la Pasión; Juan le contemplaba con ojos aguileños; Tomás se resistía a dar fe a sus ojos; Pedro lloraba desencantado; Nicodemo, vergonzante discípulo de noche, miraba absorto desde lejos; Santiago cerrado el puño, miraba a la ciudad; Esteban tierno mozo, recogía como reliquias las piedras manchadas en sangre; y lejos, en tarso, Saulo estudiaba la ciencia helénica para ser sin sospecharlo, el Mercurio de la nueva verdad entre las gentes. Creo que nunca el genio poético de Unamuno volará más alto que en este pasaje, a la vez humano y de altísima significación religiosa.
La tercera parte, veintisiete parágrafos, es un nuevo desfile de símbolos, pero éstos no de las criaturas de Dios, sino de los miembros y accidentes físicos del mismo Cristo. Siguiendo la pauta gráfica del lienzo de Velásquez, va desentrañando el sentido religioso de Corona, Cabeza, Melena, Frente, Rostro, Ojos, Orejas, Nariz, Mejillas, Pecho, Brazos, Hombros, Manos, Índice de la diestra, Llaga del costado, Vientre, Rodillas, Pies etc.
La cuarta parte, la más breve, contiene ocho párrafos y una oración final. Todo está imbuido de esa pasión que movía el espíritu del escritor y donde el mismo no se conforma con una parte de Cristo, con una visión parcial de su Dios, con un Dios a medias sino que quiere abarcarlo todo, poseerlo todo, en su inmensa desesperación por llegar a Su Verdad, porque esa verdad que Cristo representa, es para el ser humano de Unamuno, ese ser humano de carne y hueso que vemos en toda su obra, un vestigio de salvación.
Todo el poema está escrito en versos endecasílabos libres de rima; al final de cada párrafo, es rematado por un endecasílabo agudo.Publicó su famoso poema religioso El Cristo de Velásquez el año 1920, aunque la composición fue realizada muchos años antes.
Desde 1911 en que apareció su Rosario de sonetos líricos no había publicado libro alguno de versos. Composiciones que aparecieron en revistas, que alternaron con la composición de esta obra. Algunos fragmentos aparecieron en diversas publicaciones periódicas, y en la intimidad y en público dio frecuentes lecturas de ellos. Entre las lecturas fue famosa la que dio en el Ateneo madrileño, que hizo que se hablara del poema mucho antes de que fuera impreso.
Publicado el: 17 febrero, 2007   
Por favor, calificar : 1 2 3 4 5
  1. Responde   Pregunta  :    que escritos se conocen sobre el cristo de Velasquez, que esta en el museo del prado? Ve todo
Traducir Enviar Enlace Imprimir
X

.