La noche es oscura, brama la tormenta. Los más peligrosos habitantes de la oscuridad buscan presas de depredación. Gotham
es una
ciudad peligrosa, atormentada, velada por un mar de nieblas. Un relámpago, ahí están las presas, los depredadores aullan, se lanzan, acorralan a sus víctimas. Un rayo, un trueno, una sombra poderosa... Ha vuelto el Caballero de la noche.Ese es el tema de esta gran obra del cómic y, por qué no decirlo, de la literatura mundial. Batman se ha retirado hace veinte años. En todo ese tiempo no ha habido ataques de villanos superpoderosos, pero, la ciudad de Gotham sigue agobiada por el crimen y la corrupción. La policía está desbordada por la violencia, cae continuamente en corruptelas. Los jóvenes se dejan influenciar por las modas del momento. La última de ellas la moda de los mutantes, una especie de neo-punkis que aterroriza la ciudad. Todo parece abocar a la ciudad al desastre. Es en ese momento cuando un Bruce Wayne maduro acuciado por sus fantasmas mentales decide que es la hora de que Batman vuelva a aparecer. Hasta aquí perfecto para la ciudad y para Bruce, pero las cosas no son como veinte años antes. De repente Batman debe enfrentarse a las limitaciones de la edad, a los
enemigos más jóvenes, a los antiguos enemigos que resurgen, tiene que enfrentarse también a la opinión pública, al propio gobierno. Todo parece estar en su contra.La pregunta que se plantea esta obra y nosotros con ella es si Batman existe porque hay villanos disfrazados superpoderosos o si son éstos últimos los que existen porque hay un Batman? Hemos cruzado la barrera de los héroes monolíticos, reconocidos y admirados por todos, este Batman es acusado de violento, fascista y origen de todo enemigo público ansioso por medirse con él. Esta es una obra de matices, puntal de una nueva forma de ver este auténtico icono de cultura popular. Cambió la forma de narrar Batman. Y es una de las obras maestras del momento, imprescindible.