Un laico y un religioso se reúnen en esta ocasión para debatir sobre uno de los temas más trascendentes de la experiencia
humana: la ética y sus fundamentos. Eco, oriundo del Piamonte, se doctoró en filosofía en la Universidad de Turín, Martini, por su parte, es arzobispo de Milán desde 1979. Ahora bien, una vez presentados los protagonistas lo primero que le surge al lector es la incógnita, con qué puede encontrarse alguien que lee un libro en que discuten sobre la ética un agnóstico y una autoridad eclesiástica. La respuesta, luego de leer el libro, es sumamente clara: Eco y Martini plasman en este libro una discusión de primer nivel con respecto a los temas más importantes, no sólo referidos a la ética, sino también a la religión y el laicismo. De eso trata la primera parte del libro, titulada “Diálogos”. Es un
intercambio epistolar entre ambos, donde discuten sobre la finalidad humana, la relación del hombre con Dios, el rol de la iglesia en la tierra y su rol de intermediario con el cielo, la discriminación contra la mujer en esa institución, y termina, quizás, con el más interesante y sugestivo intercambio: la pregunta del arzobispo a Eco con respecto a dónde encuentra el bien un laico, respuesta que el semiólogo vislumbrará y desarrollará de modo muy interesante en la alteridad.La segunda parte del libro abandona a sus protagonistas iniciales para darle voz a representantes de distintos sectores sociales: de la filosofía (Severino y Sgalambro), el periodismo (Scalfari y Montanelli) y la política (Foa y Martelli). En esta parte los mencionados intelectuales puntualizan las
conclusiones de Eco y Martini, pero a demás las amplían con los aportes propios de su área profesional e intelectual, lográndose así una pluralidad de miradas que se entroncan en las dos iniciales de Eco y Martini. Para finalizar, es Martini quien toma la última palabra y se encarga de dar un cierre a esta obra. ¿Cierre conciliador? No creo que haya una única respuesta para ello, por lo que el lector deberá sacar sus propias conclusiones.