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Shvoong Principal>Libros>Reseña de La condición posmoderna

La condición posmoderna

Reseña del Libro   por:Claudia Olivera     Autor : Jean-Francois Lyotard
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Lyotard define la postmodernidad como “un estado de la cultura después de las transformaciones que afectaron las reglas de juego de la ciencia, la literatura, las artes a partir del siglo XIX”. La postmodernidad es una corriente de pensamiento producto de las crisis de los objetivos del modernismo. La postmodernidad sigue pero no sucede al modernismo (“la postmodernidad no es el fin del modernismo sino su estado naciente y este estado es constante”. "Post no debe entenderse en el sentido de período siguiente, sino en el de una dinámica: ir más lejos que la modernidad para poder regresar a ella, en un movimiento de rizo").Es una reacción creativa a las verdades absolutas y a la soberbia de las grandes narrativas de la modernidad. Según Lyotard representa una ruptura epistemológica con nuestro entendimiento de lo que nos pueden ofrecer las ciencias humanas.Lyotard asocia la postmodernidad con la crisis de las metanarrativas, categorías que creó la modernidad para interpretar y normalizar la realidad. Es característica fundamental de la postmodernidad el abandono de las grandes narrativas que comenzaron con la Ilustración para articular las fuerzas productivas y conseguir un consenso a nivel social, cultural, y político. No es una “anti” o “trans” modernidad, la postmodernidad lleva en sí lo moderno pero deja atrás sus dinámicas, por eso es más una actitud que una teoría. Defiende la hibridación, la cultura popular, el decentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.Los metarrelatos son discursos que validan otros relatos. Son discursos totalizantes, dogmáticos, dominantes, en los que se asume la comprensión de hechos de carácter histórico, científico, social y que pretenden dar respuesta o solución a toda contingencia.Lyotard dice que la postmodernidad sigfnifica no otorgarle más credibilidad a los metarrelatos de la modernidad, por ejemplo: los metarrelatos de las Luces que refieren a la paz, la libertad, la fraternidad; o sea que refieren totalizadoramente a la emancipación de la humanidad. El planteo de Lyotard, que defiende la pluralidad cultural, es que los grandes relatos, como teorías explicativas, ya no nos sirven para comprender nada, han caído en descrédito.Esos grandes discursos garantizaban el progreso y el desarrollo sostenido, tenían una función regidora del pensamiento, pero ya no pueden funcionar porque perdieron su legitimación y por lo tanto, su papel totalizante. La idea de universalidad que era inherente a los metarrelatos, se extinguió.
Lyotard distingue dos pragmáticas en la narrativa: la del saber narrativo y la del saber científico.El saber científico exige ser denotativo, tener enunciados verificables, ser verdadero y debe estar legitimado por el lenguaje, por los discursos construidos a su alrededor. Alude a un tipo de pragmática discursiva menos lírica y más referencial. Necesita de sujetos con formación similar para ser comprendido y necesita luego el acuerdo de la comunidad científica para convertirse en saber científico. El saber científico utiliza un metalenguaje, o sea un lenguaje no natural, indirecto.En cambio el saber narrativo que alude a los relatos del conocimiento de la tradición y del saber popular admite una pluralidad de juegos de lenguaje y utilizando el relato como la expresión por excelencia de ese saber, el lenguaje natural y le incorpora lo simbólico y connotativo; es decir lo subjetivo. En cuanto a los juegos de lenguaje, Lyotard dice que se rigen por tres reglas: 1) sus reglas no tienen su legitimación en ellas mismas, 2) a falta de reglas, no hay juego y 3) hablar es combatir, en el sentido de jugar y los actos de lenguaje derivan de una agonística general. El narrador, que refiere por medio del discurso un relato o un conjunto de acontecimientos, no necesita de una validación como sí la necesita el saber científico, se le cree porque tiene capacidad para narrar (competencia narrativa) y de esa manera “enseña”, su discursoes verosímil y por tanto alcanza efecto persuasivo. La narración literaria, aunque sea escrita, no es texto científico y tampoco es solamente oralidad trascrita. Enfrentada a la oralidad, la narrativa es superior en cuanto temporalidad, en cuanto alcance, y sobre todo añade el elemento connotativo y simbólico al ilustrar la aplicación (la literatura como semiótica connotativa en el sentido Hjelmsleviano, la literatura es una semiótica cuyo plano de expresión es una semiótica). Como estos relatos forman parte de la cultura y de la tradición popular se encuentran ya de por sí legitimados.
Publicado el: 20 noviembre, 2006   
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