Camino por el barrio Este de Los Angeles; los veo entrar a sus bares piojosos, del brazo sus
mujeres grasientas. Son los
mexicanos que han hecho que nos paguen menos a los trabajadores norteamericanos. Son los que ensucian nuestras calles con basura. Alguien tendría que darles una lección para que vuelvan a su tierra. Mi nombre es James Denet; todos me llaman Jim. Nací en el condado de Santa mónica y soy de ascendencia irlandesa e inglesa. No pude estudiar porque mi padre fue a prisión por matar a un hombre que se entendía con mi madre. Desde los 16 he trabajado en la construcción de edificios, aquí, en California. Tengo ahora 32 años, estoy divorciado y vivo en un cuarto que me rentan por 15 dólares diarios.
-Un wiskie doble.
-¿Con hielo?
-Con odio.
-¿Perdone?
-Nada. Hablaba para mí.
-Este barrio es de mexicanos. Puede ser peligroso para usted.
-Va a ser peligroso para ellos. Mire lo que tengo bajo el cinturón.
-Es contra la ley portar armas.
-¿Y usted? ¿Donde nació?
-En San Francisco...
-¿Pero cuál es su raza?
-¿Raza? Es es para los perros.
-¿Italiano?... ¿Turco?
-Norteamericano.
-Otro trago... doble.
Ahora he salido yotra vez los veo: besando a sus
mujeres; metiéndoles las manos bajo los vestidos. No tengo sueño; no tengo dinero. Sólo tengo mi Colt calibre 38. Me gustan las armas; ésta me costó cara, pero valió la pena pagar los 350 dólares. Me siento seguro; no tengo miedo. Son las tres de la mañana y ya no sé muy bien donde ando en ésta ciudad que nos quitaron a los blancos que nacimos en ella. Estoy en una calle cerrada; debo volver mis pasos. Está demasíado oscuro. De pronto los veo, son dos hombres de mi estatura; ocupan toda la ascera y... y son malditos mexicanos. Me abro la chamara y siento el metal de la
pistola; están a menos de quince pies de distancia. Nos detenemos y nadie se mueve.
-Hola, "amigos"... "buenas noches"...¿Saben hacia donde es Park Avenue?
Después de todo, esta gente no es mala; trabajan como burros. Debí haberles pagado un trago. Además su comida es mas sabrosa de que la nuestra... y sus mujeres también deben ser mas ardientes que las blancas. El sábado próximo intentaré hacer amistad con alguna, acaso le pague para que se acueste conmigo. Voy a vender esta maldita pistola que no me sirve para nada.