La aciaga Piedra Lunar ha sido robada. Son tantos los
sospechosos como imposibles de culpar. Uno de los sospechosos decide
recrear todo el procedimiento de la investigación utilizando las voces de todos los involucrados y así reconstruir para el lector el incríble caso policial. Es así que la historia es narrada al inicio por un fiel mayordomo de la familia (de lejos, el mejor personaje de la
novela) que con su mirada sagaz, su devoción casi mística por Robinson Crusoe y su fervoroso afán detectivesco, nos dará las pistas necesarias para que armemos un rompecabezas que a medida que conocemos las piezas se nos complica más. Un libro imprescindible para todo aquel que quiere estudiar el recurso literario de las distintas voces, y para todo aquel que quiera divertirse y entusiasmarse con una buena novela detectivesca.