OJALÁ LA PAZ PREVALEZCA.
Como ramitas unidas en un haz,
uniremos nuestros sentimientos,
seremos un solo
movimiento,
para con fuerza desear la paz.
El milenio que vislumbro,
trae una luz azulada,
que acaricia ilusionada,
a una nueva
humanidad.
Una humanidad que avanza,
en un solo
movimiento guiada por esa luz,
esa luz que lleva dentro,
habrá que desintegrar,
miedo, hambre y sufrimiento,
con luz de inteligencia,
y luz de conocimiento,
es esa luz azulada,
es la luz del universo,
estaba en nosotros siempre,
pero no buscamos dentro.
GUERRAS
Destrucción y desaliento,
gran descorazonamiento,
ante tanta aberración.
Impotencia en la eficacia
de parar la destrucción.
Para todo observador
que necesite la paz,
como la respiración,
se asfixiará en el engaño
y en la manipulación.
Bombas, balas, fuego,
muerte, odio y desesperación,
se siguen multiplicando,
al ritmo de la explosión.
Son daños colaterales,
dicen las altas esferas,
mas la terca realidad,
nos muestra con insistencia,
los destrozos de la guerra:
abrasados, retorcidos,
desmembrados y vencidos.
Son banderas del futuro,
venganzas en diferido,
ciclos de futuras guerras,
de por lo hoy ocurrido,
que decide nuestro sino.
Pero la historia demuestra,
que existen otros caminos.