UN PAISAJE DE VERANO
Orquesta de trinos y colorido,
son los
amaneceres al nacer el estío.
Se yergue el
sol, cuando la noche muere
las aves le saludan, con sus quehaceres y
tiñen sus plumajes de
amaneceres.
Paseamos nuestros sentidos,
entre trigales dorados,
y trinos de ruiseñores,
entre sauces despeinados.
Cervatillos saltando
como entes alados,
en la paz de la noche.
Nos llegan desde lejos,
sonidos de
tormenta.
Un rayo prende fuego
a una enramada seca.
Relámpagos veloces
iluminando el cielo
y la vereda.
Ojos acurrucados
en algún nido en la floresta.
FURIOSA TORMENTA
Furiosa la tempestad
azota sin pausa y prisa
al gigante de metal.
Su deterioro y sus años
le definen para estar
descansando en algún puerto
donde no le rompa el mar.
Pero la codicia humana
le ha obligado a navegar,
en sus malas condiciones,
en tormenta galernal,
hasta que por fin libera,
su negra carga en el mar,
devolviéndolo a la costa
y asolando ecosistema
difícil de restaurar.
De ese gran estercolero,
de burocracia infernal,
nacen blancas azucenas,
ágiles, para paliar,
ese tremendo desastre,
en la costa de la muerte,
y en multitud de otras mas.
Es la fuerza altruista de la solidaridad.