Quien haya leído ‘El sastre de Panamá’, de John Le Carré, encontrará algunos puntos en común con la
novela que Graham Greene escribió en 1958. ‘Nuestro
hombre en la Habana’ es una
historia de espías desmitificadora, una visión divertida de un mundo desquiciado en el que, con un poco de gracia, puede venderse un microondas como un arma de destrucción masiva.
Jim Wormold, un expatriado inglés vendedor de aspiradoras en la Cuba de la dictadura de Batista, acaba convertido, sin proponérselo, en espía del MI 15, al servicio de su Majestad. Acepta el trabajo porque confía sacar con él el dinero
suficiente para dar una buena educación a su hija. El asunto se complica cuando se da cuenta de que ser espía no es tan fácil y, a falta de información interesante que ofrecer a los jefes del otro lado del Atlántico, decide inventarse los
informes que envía. El problema, claro está, es que en Londres confían en su hombre en la Habana y en sus informes, que para eso le pagan.
El director Carol Reed –el mismo que dirigió ‘El tercer hombre’, un guión de Greene, con Joseph Cotten y Orson Welles– llevó esta historia a la pantalla.
Las novelas y relatos de este novelista inglés, fallecido en 1991, destacan por el interés que muestra en los conflictos entre el bien y el mal, y también por la intensidad de los detalles. La novela se lee rápido, es original y está escrita con estilo y esto ya es suficiente para escogerla.
Más sinopsis sobre Nuestro hombre en la Habana