La economía de Francia combina la industria privada con la intervención
estatal. Amplios campos de tierra fértil, la aplicación
de tecnología y subsidios provenientes principalmente de la Política agrícola común de la Unión Europea (PAC), han convertido a Francia en el primer productor agropecuario (y de sus derivados) de la UE, siendo sus productos estrella los vinos y los quesos.
El gobierno mantiene una influencia considerable sobre
sectores clave de infraestructura, siendo dueño mayoritario de firmas de vías férreas, electricidad, aviación y telecomunicaciones, aunque ha disminuido gradualmente su control sobre estos sectores desde el comienzo de los años 1990, cediendo partes de la empresa
estatal de telefonía así como de la aerocomercial Air France, compañías de seguros, bancos y defensa. No obstante, el entendimiento entre el estado y las empresas privadas posibilita la creación de gigantes industriales y comerciales en sectores como en el químico-farmacéutico