Una obra de
apenas 42 páginas pero con una argumentación lógica y precisa sobre el debate
entre los
derechos
de los niños y la debida
autoridad del maestro.
El autor
hace una reflexión sobre la ‘praxis’ de la educación, aceptándola como un
‘encuentro’ y al que el niño asiste como ‘resistencia’.
Partiendo
de varios artículos de la Convención
Internacional de los
Derechos del Niño, Mierieu habla sobre
respeto, autoridad, libertad de expresión, reelaboración en la relación
educativa.
Janusz
Korczak, Daniel Hameline, Serge Leclaire, Maria Montessori, Witold Gombrowicz y
Hannah Arendt son algunos autores que son citados en este libro para dilucidar
este supuesto enfrentamiento de derechos y deberes.