Este texto es el más logrado por la autora frncesa.
Apela a una crudeza descarnada desde el principio al final. La
materia prima con la que
escribe es el dolor de existir, lo más radical que tiene el ser humano. Sin ello, posiblemenrte Margueritte Duras no hubiese podido desplegar su talento. En varios pasajes apela a una poesía contundente. La economía de palabras en el armado de las frases no s´lo que no le resta valor a su escrito sino que le otorga un plus al mismo.
No hay dudas de la irreverencia de la autora. A lo largo de esta producción se pueden leer lss mrcas, las cicatrices de la vida de Duras, duras como su nombre propio. El mismísimo Jacques Lacan admiró profundamentre la obra de Margueritte y la citó innumerables veces en el dictado de su célebre Seminario psicoanalítico .
No hay dudas que Duras escribe y parece estar más allá de todo. Atraviesa por lo efímero de la vida, la inmanencia del ser, bordea lo real, amaga aproximarse a la muerte pero hace a través del camino de la vida misma.
Su escritura no apunta al gusto masivo, pero resulta como un manjar exótico, sólo degustable por paladares preparados para combinaciones explosivas. Leerla, no es sin angustia, se lee la insoportable levedad del ser. Vivir con carencis no es agradable. promueve la desesperación. En esos
momentos se espera que termine la espera. Y el círculo vicioso se potencia y se reinicia. A menos que el sujeto tenga algo que decir, que las palabras acoten, aun sin agotar, la vacilación del fantasma.
Aunque por momentos roza la desesperación, parece no desesperar: Escribe. Tal vez lo único posible en esta vida: eso es lo que postula, aunque paradojicamente diga que es imposible hacerlo.
Antes de morir, no se puede dejar de leer Escribir.