Algunas veces saber qué no decir es tan
importante como
saber qué decir.
Se ha dicho que la primera regla de
la medicina es no causar daño alguno. La
primera regla para comunicarse con los
adolescentes es exactamente la misma. Hay
todo tipo de atolladeros verbales que pueden levantar obstáculos y evitar que
padres y adolescentes se entiendan mutuamente.
El autor William Coleman provee a los padres de consejos prácticos para saber
elegir sus palabras, qué decir, cómo decirlo, cuándo decirlo, y lo más
importante:
cuándo decidir mejor escuchar. A pesar de las frustraciones que puede producir
el intento de comunicación, Coleman anima a los padres a seguir intentándolo,
haciéndoles ver que hablar siempre tiene un impacto, aún cuando no parece estar
funcionando. Con sinceridad y humor, Coleman enfatiza que los padres se
embarcan en un emocionante intercambio de ideas, valores, esperanzas y sueños
con una persona joven que busca apoyo, no condenas. Ayuda a los padres a dar a
sus adolescentes el regalo de un oído atento y el legado de un buen consejo.
Tómese su tiempo, escuche un buen consejo y tómese sus píldoras para la presión.