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Shvoong Principal>Libros>Reseña de Celestino antes del alba

Celestino antes del alba

Reseña del Libro   por:akeru     Autor : Reynaldo Arenas
ª
 

Una historia que parece autobiográfica. Narra la infancia de un niño campesino, y el descubrimiento de su adolescencia. Descubre de una manera mítica y fantasiosa la violencia de su entorno rural  y, a la vez,  su encanto. Un niño solo, entre tantas personas que habitan casa, solo con su imaginación y sus miedos y su tenaz expresión que desboca escribiendo en cuanto espacio plano que encuentra; desde un papel, una pared hasta la hoja de un árbol.

Un libro hermoso y desgarrador.
 
Comienza asomándose al pozo del patio de su casa buscando a su madre que siempre decía que se iba a tirar a él, y lo que encuentra, a manera de Narciso, es a él mismo en el fondo.
 
LES DEJO CON EL COMIENZO...PURO SURREALISMO

"Mi madre acaba de salir corriendo de la casa. Y como una loca iba gritando que se tiraría al pozo. Veo a mi ma­dre en el fondo del pozo. La veo flotar sobre las aguas verdosas y llenas de hojarasca. Y salgo corriendo hacia el patio, donde se encuentra el pozo, con su brocal casi ca­yéndose, hecho de palos de almácigo.
 
Corriendo llego y me asomo. Pero, como siempre: so­lamente estoy yo allá abajo. Yo desde abajo, reflejándome arriba. Yo, que desaparezco con sólo tirarle un escupitajo a las aguas verduscas.
 
Madre mía, ésta no es la primera vez que me engañas: todos los días dices que te vas a tirar de cabeza al pozo, y nada. Nunca lo haces. Crees que me vas a tener como un loco, dando carreras de la casa al pozo y del pozo a la casa. No. Ya estoy cansado. No te tires si no quieres. Pero tampoco digas que lo vas a hacer si no lo harás.

 
Lloramos detrás del mayal viejo. Mi madre y yo, llo­ramos. Las lagartijas son muy grandes en este mayal. ¡Si tú las vieras! Las lagartijas tienen aquí distintas formas. Yo acabo de ver una con dos cabezas. Dos cabezas tiene esa lagartija que se arrastra.
La mayoría de estas lagartijas me conocen y me odian. Yo sé que me odian, y que esperan el día... «¡Cabronas!», les digo, y me seco los ojos. Entonces cojo un palo y las caigo atrás. Pero ellas saben más de la cuenta, y enseguida que me ven dejan de llorar, se meten entre las mayas, y desaparecen. La rabia que a mí me da es que yo sé que ellas me están mirando mientras yo no las puedo ver y las busco sin encontrarlas. A lo mejor se están riendo de mí.
 
Al fin doy con una. Le descargo el palo, y la trozo en dos. Pero se queda viva, y una mitad sale corriendo y la otra empieza a dar brincos delante de mí, como diciéndome: no creas, verraco, que a mí se me mata tan fácil.
 
«¡Animal!», me dice mi madre, y me tira una piedra en la cabeza. «¡Deja a las pobres lagartijas que vivan en paz!» Mi cabeza se ha abierto en dos mitades, y una ha salido corriendo. La otra se queda frente a mi madre. Bai­lando. Bailando. Bailando..."

Publicado el: 12 febrero, 2010   
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