Se trata de una breve historia que lleva incorporada una fábula a través de la cual se identifican las reglas y condiciones
necesarias para tener lo que los
autores llaman “buena suerte”.
La fábula es bastante entretenida y, aunque el lector puede ir presintiendo y adelantándose a lo que va a suceder, la narración no pierde ritmo. En cuanto a la moraleja de la fábula, se trata de un lindo sofisma optimista.
La historia comienza con dos viejos amigos de la infancia que se reencuentran en un parque luego de 54 años de no verse. Al repasar sus historias, uno de ellos, David, que tuvo la suerte de heredar una fábrica, se quejó por la mala suerte que tuvo en su vida que lo llevó a la ruina y a que apenas pudiera sobrevivir. El otro, Victor, empezó de abajo y en base a mucho sacrificio consiguió crear una empresa que funciona bien. Según David tuvo mucha suerte. Víctor, entonces, pasó a contarle a David una vieja fábula que le contaba su padre.
La fábula es la de dos caballeros que aceptan el reto del mago Merlin de encontrar un trébol de cuatro hojas en el Bosque encantado.
Al llegar al mismo, los caballeros se separan y comienzan su búsqueda, ambos hablan con las misma personas, pero mientras que uno (el caballero del caballo negro) se desespera ante las dificultades que se les van presentando y que son las razones por las cuales no crecen tréboles en ese bosque, el otro (el caballero del caballo blanco) decide aprender de todas esas situaciones y va creando las condiciones
necesarias como para que pueda crecer un trébol.
Finalmente llueven semillas de trébol por todas partes, pero en el único lugar que pueden brotar es en el espacio trabajado por el caballero blanco quien consigue así la buena suerte definitiva y permanente porque no depende de la suerte simple sino que se trata de la suerte basada en la realización de las condiciones necesarias para que se produzca.
Luego de terminada la fábula, David le agradece a Víctor la sabiduría impartida y se da cuenta de que ese encuentro no fue debido a la suerte, sino a que él venía buscando la posibilidad de encontrarse con su viejo amigo y ahora que aprendió que la buena suerte se construye, todos seguirán felices y comerán perdices.
De pasada, los autores van deslizando las reglas de la buena suerte, una especie de principios necesarios para construir la buena suerte que son nuevamente compilados al final.
Agregan también una sección con una serie de citas y frases de personas famosas que coinciden con la opinión de los autores.
El libro es entretenido, pero el sofisma de la moraleja está en la utilización de la palabra suerte. Los autores le dan un nuevo significado a la misma pretnediendo separarla del mero azar. de esta forma queda la sensación de que el azar no existe sino que uno lo determina, lo cual claramente no coincide ni con la definición que da el diccionario de suerte ni con la experiencia cotidiana de los seres humanos