Posiblemente, una de las mejores obras (si no es que la mejor) de literatura dirigida principalmente al público
infantil,
aunque es recomendable para todos.
Nos hace dar conciencia de lo grande que es la familia, y cómo hoy en día, se devalúa mucho.
Relata la historia de un pequeño niño (en edad) muy humilde, boleador de zapatos, y su lucha por alcanzar la felicidad, aún cuando se ha encontrado en situaciones muy desfavorables durante toda su vida. Quiere sobresalir, aprender a leer, y estudiar.
Una historia para reflexionar sobre lo que se tiene y lo que realmente se quiere, no dejarás de leerla hasta la última página.
El siguiente es un fragmento de esta delicia de libro:
“La abuela miró lo que estaba escrito debajo de la fotografía, luego lo tocó con la mano.
-¿Qué dice aquí?- preguntó.
Se lo leí;
-El Lugar Más Bonito del Mundo.
La abuela pareció sorprenderse.
Y yo empecé a pensar si de verdad San Pablo sería el lugar más bonito del mundo. No estaba seguro de si la abuela habría estado en algún otro lugar, pero aún así, pensé que ella sabría si lo era.
-Abuela, ¿lo es?- pregunté.
-¿Es qué?
-¿Es San Pablo el lugar más bonito del mundo?
La abuela me miró pensativa:
-El lugar más bonito del mundo puede ser cualquiera- me respondió.
-¿Cualquiera?- repetí.
-Cualquiera en el que puedas llevar la cabeza alta y en el que te puedas mostrar orgulloso de ti mismo.
-Sí- asentí.
Pero me quedé pensando que allí hay alguien a quien se quiere muchísimo y donde hay alguien que nos quiere de veras, ése sí que es el lugar más bonito del mundo”.