Stalin vs Trotsky (Primera Parte )El Trotskismo es una tendencia dentro del marxismo y, por ende, del movimiento comunista
internacional, desarrollada en gran parte por León Trotsky que, en términos generales, representa una contraposición a la visión que aplicó Stalin del marxismo-leninismo y a sus teorías sobre "socialismo en un solo país" y la "revolución por etapas". Se sustenta, como principal motor teórico y político, en la Teoría de la revolución permanente. Otra característica que define la estrategia trotskista es el denominado “entrismo” en las organizaciones de masas de orientaciones socialistas, como forma de facilitar la inserción de los partidos adheridos a la IV Internacional en el movimiento obrero, atrayendo al sector más avanzado a su programa. La lucha a muerte contra el trotskismo empieza con la política auspiciada por el estalinismo tras la muerte de Lenin. La fracción que encabezaba Stalin subordinó los intereses de la revolución proletaria en todo el mundo a los intereses de la URSS, representados por una nueva casta social, la burocracia, relativamente privilegiada en la Rusia aislada, atrasada y cercada por el imperialismo. Algunos principios del leninismo, como el del control de las masas sobre sus representantes, fueron abandonados. En el caso de León por lo que se ha difundido acerca de su tesis de la “revolución permanente” y en el de Stalin por la defensa ciega de la revolución soviética a costa de hacer orbitar en derredor suyo al resto de organizaciones revolucionarias de los demás Pueblos del planeta. Para Trotsky "las fuerzas productivas actuales han superado hace mucho tiempo las barreras nacionales. La sociedad socialista es irrealizable dentro de los límites nacionales. Solamente una federación europea y después mundial de repúblicas socialistas, puede abrir el camino para una sociedad socialista armoniosa". He aquí lo que dijo en la introducción a su libro La Revolución Permanente escrito en 1930: "La revolución socialista empieza dentro de las fronteras nacionales, pero no puede circunscribirse a ellas. En una dictadura proletaria aislada, las contradicciones interiores y exteriores inevitablemente crecen junto con los éxitos. De continuar aislado, el Estado proletario más tarde o más temprano caería víctima de dichas contradicciones. Su única salida estriba en el triunfo del proletariado de los países más adelantados." Todos los análisis le llevan a la misma conclusión: sin revolución en occidente el bolchevismo será liquidado por la contrarrevolución interna, la intervención extranjera, o una combinación de ambas. Lenin subrayó una y otra vez que la burocratización del estado soviético no era un problema teórico u organizativo, sino el comienzo potencial de la degeneración del estado obrero. La implosión acaecida en 1989 en la URSS y en todo el bloque denominado “de socialismo real” parece concederle razón en sus planteamientos. Pero para la victoria definitiva del socialismo, para la organización de la producción socialista, los esfuerzos de un solo país, y especialmente de un país agrícola, como lo es Rusia, no son suficientes. Para eso son necesarios los esfuerzos de los obreros de un cierto número de países muy desarrollados". Pese a lo que dijo esa vez, Stalin enarboló más adelante la tesis del socialismo en un solo país, confirmando la ruptura con la tradición marxista y el afianzamiento del poder de la burocracia sobre el resto de la sociedad. Mucho se ha escrito sobre la derrota de Trotsky, pero lo cierto es que más que a Trotsky, fue a la Revolución Rusa a quien Stalin derrotó. Pues pretender que la “conciencia comunista,” per se, era suficiente para proteger a la URSS de sus enemigos no ya solo exteriores sino, los más peligrosos, los internos, era desconocer las leyes de la naturaleza humana. Confiarlo todo a la firmeza de las convicciones, en la lealtad y en otras magníficas cualidades morales es todo menos una actitud seria en política. Algunos pocos poseerán cualidades morales magníficas, pero los problemas históricos son resueltos por las grandes masas, las cuales tratan a los pocos sin miramientos si éstos no les gustan.En fin, el partido no es el único factor del proceso y, a escala histórica más amplia, ni siquiera es el factor decisivo.En la proyección estratégica Trotsky fue más visionario, y su actividad práctica también fue decisiva, no sólo en la fase preparatoria y en la conducción misma de la insurrección, sino en la posterior creación del Ejército Rojo, que defendió victoriosamente la revolución de sus enemigos internos y externos. Trotsky fue, además, el mejor crítico del stalinismo. Es conveniente recordar que el legendario revolucionario ruso nunca negó la importancia de la polarización mundial, ni planteó la necesidad de esperar que los países desarrollados hicieran la revolución. ¡Ayúdate a ti mismo! Los obreros deben desarrollar la lucha revolucionaria en todo país, colonial o imperialista, donde se hayan dado condiciones favorables, y, a través de ello, ofrecer un ejemplo a los obreros de otros países".Pero Stalin tenía problemas más inmediatos, impostergables: salvar toda una revolución asediada y acometida desde dentro y desde fuera. Su tarea no fue fácil, ninguna circunstancia le era favorable. Lo que menos necesitaba eran consejos sobre actitudes morales. Sin embargo, el factor subjetivo resultó insuficiente. Las “grandes masas” que, según Lenin, resuelven el resultado de la lucha, se cansaron de las privaciones internas y de aguardar a la revolución mundial. Su estado de ánimo decayó. La burocracia se impuso.