Stalin vs Trotsky vs Stalin (Segunda Parte)
El bolchevismo, bajo la forma de la Oposición de Izquierda, rompió con
la burocracia soviética y su Comintern. Trotsky fué exiliado. Hay quien considera, sin embargo, que el trotskismo siempre ha sido básicamente anticomunista, al ser una si no la principal y más peligrosa variedad del revisionismo pues, a su decir, nunca ha asumido el marxismo leninismo. Para estos sectores, aceptar las tesis trotskistas, junto a otras aportaciones, es entrar, sin más, en un eclecticismo en el que caben las más diversas teorías para analizar el capitalismo y el papel de la clase obrera y de su partido. “Pero en esencia el revisionismo no ha cambiado: sigue siendo el representante destacado de la influencia burguesa en las filas del movimiento obrero”. Pues ese eclecticismo – nos advierten- que tanto detestaba a Lenin, no sirve a nadie, salvo para desconcertar. Los modelos de sociedad deben analizarse y proponerse en virtud del proceso de análisis marxista-leninista, ciertamente, pero ni se debe aceptar toda y cada una de las ideas de Marx y Lenin como inapelablemente correctas, cual si fuera un catecismo, pues eso sería tanto como negar el análisis dialéctico de la realidad, ni por otra parte resulta fácil determinar qué tesis históricas o actuales se acercan más a estas ideas del socialismo de sus primeros autores. Dentro del socialismo y el comunismo caben muchas opiniones y modelos; ahora bien, es imprescindible el arsenal del socialismo científico para establecer la línea correcta de avance en la democracia real y la emancipación de los trabajadores. Y ese arsenal lo conforman muchos más autores que Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Stalin o Rosa Luxemburg. Así pues, y volviendo a nuestro análisis sobre la tensión dialéctica entre el trotskismo y el estalinismo, cabe decir respecto a la situación de división del Movimiento Comunista Internacional- la tercera, la cuarta-, que hay que tener en cuenta que algunas de las condiciones que posibilitaron esa división, ya han desaparecido. Nos referimos a que en la URSS se ha restaurado abiertamente el capitalismo y que buena parte de los antiguos partidos comunistas llamados “prosoviéticos” han pasado a adoptar posiciones claramente socialdemócatas. También han desaparecido bastantes de los antiguos partidos “prochinos”, que surgieron al calor de la disputa chino-soviética. No obstante, a nivel internacional, continúan existiendo numerosos partidos comunistas, con mayor o menor implantación, de obediencias y pasados distintos y sobre los que conviene trabajar por favorecer la unidad de las fuerzas revolucionarias. El proceso revolucionario iniciado en 1917 contuvo indudables éxitos y, obvio es decirlo, no pocos errores propios que sumados al acoso incesante del bloque capitalista, a la implosión y colapso de todo el sistema en 1989 y el regreso a un capitalismo depredador y salvaje. Piénsese por un momento que ya ha habido revoluciones – México 1910/1920, o Nicaragua 1979- que resultaron también fallidas, antes o después. Otras, por el contrario – Cuba, Vietnam...- siguen procesos de permanente adaptación a las dificultades, que no son pocas, que se les plantean. La revolución soviética, sin duda paradigma del siglo XX, estuvo desde un principio saboteada y agredida. Eso, probablemente, le impulsó a utilizar mecanismos de autodefensa extremos, lo que derivó en deformaciones importantes y persecuciones en masa. A ello habría que añadir que la vieja estructura zarista de un modo u otro se transformó en la nueva burocracia estatal hasta degenerar en corrupción y abandono de los fundamentos del marxismo-leninismo. Es decir, que el Partido experimentó una serie de transformaciones o deformaciones burocráticas que reprodujeron en su seno nuevas situaciones de dominación y contradicción de clases, lo que lo convirtió en radicalmente opuesto a la filosofía autogestionaria y democrática del socialismo y las propuestas o prácticas llevadas a cabo por referentes como Lenin y el partido bolchevique. Pero, en definitiva, y respondiendo a la gran diferencia entre uno y otro pensador marxista, sobre si la revolución es una cuestión de un solo país o de todos a la vez, si galgos o podencos, la respuesta más acertada sea aquella que dice que la revolución se hace en cada país, toma forma y se desarrolla según as particulares condiciones nacionales en que surge y sólo permanece y se desarrolla en plenitud mediante sucesivos procesos revolucionarios del resto de naciones, hasta convertir a todos los Pueblos del planeta en la gran familia socialista que soñaron nuestros clásicos, todos ellos. La cuestión ahora no es “saldar” viejas deudas entre unas corrientes y otras sino analizar en qué se erró y por qué, para poder avanzar...