Si tuviera una
pistola me pegaría un tiro. Sentado en este banco sucio, cagado por las palomas, la vida parece la mierda
de un histrión postmoderno. si tuviera una
pistola me pegaría un tiro; debería tener dos balas, por si la primera no me mataba certera, no hay nada más ridículo que un suicida torpe, sin puntería y dubitativo, como yo esta tarde.¿Y si al doblar la esquina se me apareciera el
diablo ofreciéndome una pistola reluciente que llevara grabadas las iniciales de mi nombre en su culata? No podría negarme, debería cumplir mi deseo y el suyo, pero no lo creo, seguramente Lucifer me pediría a cambio que matara a alguien, un asesino es más querido en su reino. Regresaré a mi estudio, la inspiración me anima a seguir viviendo; pintaré el momento más álgido y sublime del suicida apuntando a su boca de frente, impávido, afrontando valiente su último segundo de aliento. Unos trozos de color prusia en el fondo, la carne azafranada de los borrachos que se rajan la cara a botellazos, una puta en un ángulo de la taberna pintada de púrpura contemplando la escena; casi tengo terminado el cuadro, y no pienso venderlo, es un regalo para Lucifer, el principe de la luz que dirige sus rayos hacia mis ojos....